4 lecciones de vida que aprenderás de la natación

¿Sabías que la natación puede darte las herramientas que necesitas para triunfar en la vida?

No estoy hablando de la gestión del tiempo y ni de la vida deportiva (aunque son cosas importantísimas).

Tampoco de tener la capacidad de cambiarte la ropa más rápido que un superhéroe, o averiguar cómo desaparecer rápidamente las marcas que te dejan los lentes protectores en la cara.

Las siguientes lecciones de vida no son cosas que puedes poner en tu currículo y que se pueden enseñar en un aula.

Se aprenden en la escuela de los golpes duros, y si prestas atención a lo largo de la carrera de natación, puedes dar rienda suelta a estas lecciones para alcanzar el éxito en cualquier reto que elijas.

Aquí te van 5 lecciones valiosas de vida para extraer de las innumerables horas que pasas remando en grandes cubetas de agua con cloro:

Mejorar requiere de paciencia

Tal vez nunca has sido muy bueno con la paciencia. Una vez que decides que quieres algo si no hay un progreso significativo y rápidamente visible, tiendes a sentirte bastante frustrado. ¿Cierto o falso?

Quieres alcanzar tus objetivos de natación y los deseas para ayer. Pero te digo algo, no estás solo en esto, pues un montón de personas se siente igual que tú.

Lo que sucede a menudo es que crearás una lista de expectativas poco realistas que coincidan con las cosas grandes que deseas lograr. Cosas como tener entrenamientos perfectos cada vez que nadas. O viendo mejoras en cada sesión. O presionándote demasiado rápido.

El progreso a largo plazo requiere de paciencia a corto plazo.

Tienes que poder moverte antes de comenzar a nadar

Tener grandes objetivos es necesario para tener éxito en la piscina. Necesitas tener esa brújula que te proporcione dirección y propósito en el transcurso de una larga temporada de natación.

Sin embargo, a veces esos objetivos pueden ser nuestros peores enemigos. Con la emoción de lograr grandes cosas en nuestras mentes, y con nuestras venas bombeando con entusiasmo, nos lanzamos de cabeza hacia nuestros objetivos con imprudente desenfreno.

Vencidos por el entusiasmo asumimos que podemos omitir los pasos iniciales porque somos muy talentosos, o porque simplemente no tenemos tiempo para el esfuerzo que toma.

Dar pasos de bebé puede ser extremadamente lento para algunas personas, pero los nadadores exitosos saben que esta rutina lenta proporciona un efecto acumulativo que hace mella masiva, tanto a medio como largo plazo.

El éxito en la piscina y en la vida se logra poco a poco, cometiendo errores y teniendo pequeñas victorias. ¿Cómo crees que esas personas exitosas que conocemos están dónde están? ¿Acaso crees que un día se despertaron y comenzaron a ganar dinero desenfrenadamente, o que ganaron una medalla olímpica de manera fácil?

Por supuesto que no.

No vas a ganar todo el tiempo

Una de las maneras más rápidas de ver cómo las personas lidian con las subidas y bajadas de la vida, es cuando tienen una mala competencia.

¿Se enlutan silenciosamente detrás de las gradas? ¿Quieren renunciar a todo? ¿Golpean cosas y se van sin consuelo, o caminan cabizbajas hacia el entrenador y eligen recuperarse?

Siempre tendrás malas competencias. Habrá momentos donde parece que la vida no ha sido justa, donde debiste haber ganado pero no lo hiciste.

La pregunta entonces es la siguiente (se aplica tanto en la piscina, como en la vida): ¿Cómo te vas a recuperar de eso? ¿Qué vas a hacer para que ese contratiempo sea lo mejor que te haya pasado?

Todo es mental

La natación y el deporte proporcionan una base de prueba excepcional para probar tus límites mentales. La realidad es que nunca se sabe lo terriblemente fuerte que eres hasta que estás en la sopa.

Aplastando ese set a pesar de que minutos antes estabas temblando en tu traje de baño. Esto te guía muy bien en los otros desafíos que enfrentarás en el transcurso de tu vida:

Cosas como investigaciones súper complicadas asignadas en la universidad, asumir grandes proyectos en el trabajo, comenzar una familia o decidir explorar otros caminos profesionales.

Siempre pensamos que no somos capaces, y nos maltratamos a nosotros mismos cuando en realidad podemos ser tan fuertes como lo queramos y lo necesitemos.

En la vida se aprende de todo, inclusive de deportes como la natación.