¿Afecta la contaminación a los runners de ciudad?

Salir a la calle, comenzar a correr y notar como el aire que respiramos entre zancada y zancada no es tan limpio como a nosotros nos gustaría. Muchos corredores que vivimos en una gran ciudad hemos tenido esta sensación pero,  ¿cómo afectará esto a nuestro organismo?

A día de hoy no se ha publicado ningún estudio exhaustivo que detalle los efectos nocivos que tienen la contaminación sobre los corredores y cómo afecta a su rendimiento. Lo que sí podemos afirmar es la existencia de altos indices contaminantes orgánicos volátiles como el monóxido de carbono, hidrocarburos, ozono, dióxido de nitrógeno y sus nocivos efectos en el ser humano.

Por ejemplo, el monóxido de carbono (CO) entra en la sangre ocupando el lugar del oxigeno llegando así a los tejidos. También producen tos irritativa, sensación de ahogo, nauseas, cefalea, conjuntivitis y laringitis. Es lógico pensar que los deportistas pueden verse más afectados debido a que aumentan el volumen de aire inhalado y mucha cantidad de ese aire saltándose el mayor filtro que poseemos, la nariz.

A pesar de la creencia popular de que los beneficios de la actividad atlética sobrepasan los efectos negativos de la contaminación, es muy recomendable atender las indicaciones de las autoridades a la hora de salir a correr al aire libre en el centro de la ciudad, ya que cuando los índices de medición de la calidad del aire no aconsejan el deporte al aire libre, es mejor practicarlo en lugares indoor.

El uso de elementos como mascarillas atenúhan la posible contaminación, pero no son ni muy cómodos, ni recomendables a la hora de sesiones largas y extenuantes. Es un tema en el que los corredores debemos prestar un poco más de atención, pero no por ello debemos de asustarnos y dejar el entrenamiento al aire libre. Elije sitios en la ciudad con índices de polución bajos, como parques o zonas periféricas, y sal en horas recomendables como las primeras de la mañana o las últimas de la tarde.

 

vía: eleconomista.es