¿Alguna vez te pusiste a pensar qué pasa con toda la basura que hacemos los corredores?

El fin de semana pasado corrí 80k. en un lugar que no conocía; La Cumbrecita, Córdoba.

Nunca imaginé que en Argentina, existiera un pueblo tan pintoresco como éste. Parecía haber viajado hacia otro continente, a pocas horas de la Capital Federal, me encontraba en una pequeña ciudad alpina con fuertes costumbres europeas . Todo inmaculado…impoluto… .

Parecía haberme subido en Delorean y vuelto atrás en el tiempo. No tenía internet en el teléfono!

Un pueblo hospitalario, saludos constantes, dandote la cosntante bienvenida.  Sumamete preocupados y ocupados con la limpieza, no pudimos ver ni una sola colilla de cigarrillo en la calle -para nosotros que vivimos en la capital de Argentina, es algo casí raro!-.

Realmente maravillado con aquél pueblito y sus cálidos habitantes..

Pero, el objetivo del viaje hasta allá era otro, el ultra trail de The North Face; en un contexto donde la naturaleza en su máxima expresión impone sus bases y condiciones, y nosotros como invitados debemos aceptarlas.

Superficies sumamente irregulares, trepadas eternas que solamente desaparecen cuando el alma intenta escaparse del alma con el último aliento. Y las bajadas, tan técnicas que uno puede darse el lujo de levantar la mirada del suelo.

Un lugar casi virgen, que nos abría las puertas tan sólo por 14hs. para recorrerlo. Pocas señales de humanidad…Animales autóctonos, arroyos de agua cristalina, senderos sin pisar. Ideal para quienes nos gusta la naturaleza.

El paraíso, para aquéllos que corremos y amamos las montañas.  Alejarnos del ruido, del caos de la ciudad para encontrarnos con nosotros mismos, con nuestros entrenamientos y con el sufrimiento.

¿Pero qué pasa, cuando viajamos hasta la naturaleza para contaminarla? 

A medida que iban a pasando los kilómetros, y de acuerdo con las necesidades de cada corredor, se empezaban a ver la huella humana.

Envoltorios de Geles y Barritas, Papeles de Caramelos, Papel Higiénico, incluso botellas y más adelante sus tapas.

Ya venía sufriendo los kms. de la carrera, pero me pasó algo que nunca me había pasado antes: el sufrimiento y la frustación por las imágenes que me mostraban mis ojos.

Automáticamente me cuestionaba ¿Cómo puede ser que nos pase ésto? ¿Cómo no tomamos conciencia? ¿Quién creemos que va a limpiar esto? ¿Los voluntarios?

Antes de largar, se nos pidió por favor que carguemos con nuestra basura, que aprovechemos los distintos puestos de control para descartarla, con la consigan de dejar el lugar tal como lo encontramos, pero parece que a muchos les tiene sin cuidado.

Imagino que son aquéllas personas que disfrutan del paisaje y hablan de cuanto les gusta la naturaleza, pero que hacen nada para conservarla. Tal vez piensan que también es descartable…No imaginan que este tipo de eventos pueden dejar de llevarse a cabo por la huella que nosotros, los corredores, dejamos.

Si bien, junto con otros competidores, levantamos muchísima basura durante el recorrido -la excusa perfecta para decir que la carrera no salió como queríamos- no pudimos llevar toda. Ya no teníamos bolsillos donde guardarla.

Era realmente desgarrador verla ahí y no poder hacer nada.

Imaginé que tal vez algún voluntario en el cierre final del recorrido iba a levantar aquéllo que había quedado allí, o incluso algún otro corredor rezagado…. .

Pero lo cierto es que probablemente queden ahí, recordando otra edición de la carrera… y es frustrante no poder comprender cómo piensan quienes predican el bienestar y salud pero se decartan de su basura en la naturaleza.

Tenemos que ayudar a proteger los circuitos de las carreras y también a las organizaciones. Caso contrario, en algún tiempo futuro, Tú proximo ultra trail puede sobre el asfalto, alrededor del Obelisco.

Nadie nos pide que levantemos basura ajena, simplemente que conservemos la nuestra y la descartemos en los lugares habilitados.

Espero que puedas compartir este artículo con esa persona que entrena con vos y que alguna vez lo viste tirar algo pero que no te animaste a decirle nada.

Generemos Conciencia.

 

Por Gonzalo Gamen