El auge del trail running: ¿overbooking en la montaña?

Cada vez es más evidente el crecimiento de la disciplina de correr por la montaña, con un gran trasvase desde el asfalto. Las grandes carreras reciben muchas más solicitudes de las que pueden ofrecer, dejando fuera a miles de corredores.

Todo vendido. Este es el cartel que muchas carreras de montaña se ven obligadas a poner meses antes de celebrarse; el mundo de las carreras por montaña, en pleno auge desde hace años, vive en estos últimos meses un nuevo aluvión de solicitudes que, en muchos casos, no tendrán éxito debido a que la oferta no puede aumentar en muchos casos.

En primer lugar, cabe destacar que pocas son las carreras que pueden aumentar el número de plazas disponibles, ya que las zonas donde se celebran no pueden absorber a más participantes, aunque la organización así quisiera, lo que también está valiendo para que otras pruebas, menos mediáticas, suban también sus números año tras año.

Zegama-Aizkorri, el paradigma españolimg_logo

El gran ejemplo de esta tendencia a nivel nacional es la Zegama-Aizkorri; la prueba vasca, nacida hace una década, pasó de ser una prueba más, realizada entre amigos en un pequeño pueblo del interior de Euskadi, a ser una de las grandes carreras por montaña del mundo, acogiendo durante años a la Copa del Mundo de Skyrunning y a muchos de los mejores atletas del planeta.

Pero no sólo son ellos los interesados, sino que la Zegama-Aizkorri es ya una marca a nivel global. De los 450 corredores que pueden tomar la salida, sólo la mitad de esas vacantes se ponen “en circulación”, ya que la otra mitad son para compromisos de la organización. Si tenemos en cuenta que este año la carrera ha recibido cerca de 4.500 solicitudes, una cuenta fácil nos dice que más de esas 4.200 no serán atendidas, aunque las cifras finales pueden arrojar una cantidad todavía mayor.

Pero hay varios casos en los que las inscripciones “vuelan”; así, el Maratón Alpino Madrileño, que utiliza otro sistema para repartir sus dorsales, suele agotar las plazas en la primera hora desde que se abren al público. La antigua Ultra Cavalls del Vent, ahora Ultra Pirineu, también se ve superada y utiliza el mismo método que la Zegama-Aizkorri

Ultra Trail Mont Blanc, avalancha de peticiones

A nivel internacional, es el Ultra Trail Mont Blanc el que encabeza este tipo de situaciones; este año han superado las 14.000 solicitudes y, aunque en términos relativos sea una cantidad muy inferior a la de Zegama, la mitad de ellos no podrán competir y tendrán que buscarse un objetivo nuevo de no haber sido agraciados en el sorteo.

No le anda a la zaga el próximo Campeonato del Mundo de Skyrunning, al que más de 20.000 corredores quisieron acudir; de ellos, más de 14.000 se quedaron sin plaza, dando una idea del crecimiento de una competición que cuatro años atrás recibió a poco más de 500 corredores.

De esto no se libran ni las pruebas más temibles; el Tor des Geants, considerada en su nacimiento como una prueba casi inhumana y al alcance de muy pocos por sus 330 kilómetros y 24.000 metros de desnivel positivo. En esta edición, las pre-inscripciones se cerraron en 10 minutos con más de 1.700 corredores que la querían correr, pero sólo hay 660 plazas.

Este es un problema relativamente reciente en nuestro continente, pero es algo con lo que llevan lidiando mucho más tiempo en los Estados Unidos; allí, la reglamentación medioambiental es la que fija el máximo de participantes y son muchas las carreras que no pueden recibir a más de dos o tres centenares de corredores.

Western States 100 o Hardrock 100 son dos casos de pruebas que podrían llenar varias veces sus plazas, pero que no pueden crecer por las limitaciones de la legislación de sus respectivos estados, que priman la protección de los espacios naturales, con la creencia de que el paso de más corredores dañaría el entorno.

Posibles soluciones

Entonces, ¿qué hacen estas carreras para no hacer caer en la frustración a los que a pesar de querer correrlas, no pueden? Hay varias estrategias a seguir; la primera es la del sorteo de dorsales, en la que se realiza una lotería con todos los inscritos y los que tengan suerte y salgan elegidos, podrán competir, el resto, tendrán que esperar otro año más.

En el UTMB, además, se crea un listado con todos aquellos que la han intentado correr y no han podido; a ellos se les asignan más papeletas en futuros sorteos, para que tengan más posibilidades de salir elegido en sucesivas ediciones. Esto es también lo que hacen en la Zegama-Aizkorri, que cada año, como hemos visto, deja a miles de corredores fuera.

Otra de las estrategias es la creación de carreras paralelas, con distancias menores, pero que pueden permitir quemar el gusanillo de correr por una determinada zona. La Transvulcania, aunque tiene capacidad para absorber a miles de ellos, se ha decidido por esta estrategia, también para atraer a corredores a los que no les vaya tanto la larga distancia. Este año, además del clásico medio maratón, también habrá maratón y kilómetro vertical. Por ello, se esperan superar los cerca de 1.700 atletas del año pasado.

Esto también lo ha hecho el antiguo Ultra Cavalls del Vent, ahora bautizado como Ultra Pirineu. Tras el auge de las últimas ediciones, en las que muchos corredores se quedaron sin dorsal, ahora también habrá distancias menores, lo que permitirá absorber a muchos más corredores sin tener que aumentar las plazas de la prueba reina.

Quizá los más innovadores han sido los organizadores del UTMB, con la creación de un sistema de puntos que exigían a aquellos que quieran correrla haber participado en pruebas de larga distancia con anterioridad. Cada carrera, según distancia y desnivel, otorga una serie de puntos. El corredor debe sumar siete en un máximo de tres carreras si quiere correr la prueba reina, de 166 kilómetros.

Aunque al principio el sistema levantó algunos recelos, con el tiempo se ha erigido en un procedimiento eficiente y efectivo, aunque sólo durante el primer año, ya que una vez más, han aumentado las solicitudes para la carrera larga, superando por primera vez en su historia las 6.000.

Estas cifras están llegando a ciertas esferas fuera del propio trail running y en ellas se empiezan a cuestionar si estas cifras son compatibles con el respeto por el medio ambiente. Desde la FEDME apostaron por la figura del árbitro medioambiental, que se encarga de comprobar si se toman las medidas necesarias para proteger la naturaleza en aquellas carreras que estén bajo su paraguas.

Habrá que esperar para ver cómo sigue comportándose la masa de corredores; si esta sigue aumentando como hasta ahora, la duda será si seguirá siendo un deporte sostenible y que ahora empieza a crear debate social sobre si las carreras por montaña, manteniendo estos números, son perjudiciales para la naturaleza.

Algunas cifras de inscripciones de carreras por montaña

UTMB: 14.000 solicitudes (6.000 para la prueba reina). Casi la mitad se quedan sin dorsal.

Zegama-Aizkorri: 4.500 solicitudes (todavía por confirmar, podrían ser más). 450 plazas.

Tor des Geants: 660 plazas libres para más de 1.700 solicitudes.

Maratón Alpino Madrileño: llenó 400 inscripciones en 20 minutos.

Western States 100: 400 plazas libres para 2.300 solicitudes.

Campeonato del Mundo de Skyrunning: Entre las categorías de Ultrasky, Sky y Kilómetro Vertical, recibió 20.235 solicitudes; de ellas, más de 14.000 se quedan sin dorsal.

Fuente: carrerasdemontaña.com