El “boom” del running en cifras: un negocio que no para de crecer en España

Es un hecho, el running se ha convertido en el deporte de moda. El número de personas que ha empezado a practicarlo se ha multiplicado por 5 en estos últimos años. En palabras de Alejandro Calabuig, director de la revista ‘Runners’ “El boom del running ha aumentado con la crisis económica. La gente que lo practica tiene una edad media de 28 años, elevada respecto a otras disciplinas, sus principales ventajas son que permite conciliar con familias y trabajos, la equipación es barata y sencilla y se produce un efecto de contagio colectivo”.

Impacto económico del running

Los datos son claros y significativos, si hablamos por ejemplo de material deportivo y, más concretamente zapatillas, 2013 cerró con una cifra de 2.274.074 millones de pares vendidos, 840.000 pares más que en 1997 . Cabe destacar además que, de este porcentaje total de ventas, un 22’8% fueron modelos de zapatillas para mujeres. El precio medio de una zapatilla de running es de unos 67 euros (incluyendo también las tallas de niño), y el 20% de los modelos que se venden están por encima de los 120 euros.

En términos globales, la industria textil del running (que incluye calzado y equipación deportiva) factura unos 300 millones de euros en España, según NPD Group. “Prácticamente todas las marcas con producto de running en su surtido se están beneficiando de esta tendencia”. Según María Barón, experta de la consultora “De hecho, el calzado para correr tiene una facturación mayor que el textil, y son las zapatillas las que más dinamizan las ventas de este deporte”.

Según datos del Instituto Choiseul, las actividades deportivas tienen una contribución al PIB nacional superior al 2,5%. Además el sector relacionado con el deporte es el cuarto que más empleo ha generado en España en 2014 por detrás del sector sanitario.
Diversas encuestas hablan de más de dos millones y medio de corredores en España entre los de élite y los que salen a correr de media una vez a la semana, esto tiene su reflejo en la proliferación de pruebas populares: desde 2008 el número de estas pruebas ha crecido un 50%, con un total de 3.000 carreras populares celebradas en 2013 y más de 3.300 en 2014 (a falta de datos oficiales), sin incluir en esta cifra los duatlones y triatlones. Según datos del Instituto Choiseul, las actividades deportivas tienen una contribución al PIB nacional superior al 2,5%

El negocio del running, más allá de la equipación

Actualmente la mayoría de carreras populares son financiadas por corredores y patrocinadores, lo que ha generado, a su vez, una enorme industria de empresas organizadoras de eventos, de marketing deportivo, de entrenamiento, de material y de viajes.

La carrera madrileña (San Silvestre), que se disputa el último día del año, es el ejemplo perfecto de esta tendencia, la evolución de la participación ha sido exponencial, convirtiéndose en un auténtico referente. Desde los 5.000 corredores de hace 15 años hasta los 17.500 de 2005, la progresión continuó creciendo para, en 2013, coincidiendo con su 50º aniversario, alcanzar los 40.000 participantes, cifra que se ha igualado en 2014 donde más de 15.000 corredores se han quedado sin la posibilidad de correr con dorsal debido a los límites de número de corredores impuestos por el Ayuntamiento.

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¿Cuál es el gasto medio por runner?

Según la National Sporting Goods Association (asociación norteamericana, sin ánimo de lucro, que facilita infoamción sobre la industria del deporte) al cierre de 2012 había en Estados Unidos 51 millones de corredores, de los cuales casi 30 millones salen más de 50 días al año.

El impacto en las ventas es claro: 44,6 millones de zapatillas especializadas, siete millones y medio más que en 2010 y unos ingresos que superan los 3.040 millones de dólares.

Datos que dan muestra de una fiebre que cada vez lleva a más corredores a participar en carreras internacionales. De hecho, cada año más de 700 españoles participan en maratones fuera de nuestras fronteras. El coste medio de la participación, incluyendo dorsal y alojamiento en una capital de Europa puede rondar y superar los 400 euros, cifra que se multiplica hasta llegar a los 3.000 euros si hablamos de participar en maratones emblemáticos como el de Nueva York, donde un dorsal puede venderse por 600 dólares a través de una agencia especializada. En concreto, en la última edición del Maratón de Nueva York hubo 50.304 runners y de ellos 19.430 fueron mujeres.

En cuanto a la equipación básica: pantalón, remera y zapatillas se puede conseguir alrededor de los 100 euros. Desde los 70/ 100 euros para unas zapatillas a sumar pantalones, mallas, camisetas térmicas en invierno, cortavientos y luego ya pueden añadirse los nuevos dispositivos que encarecen notablemente el coste medio del corredor: relojes con GPS y medidor de velocidad, distancia o ritmo, disponibles por entre 100 y 300 euros. En general, el textil y complementos alcanza una couta de entre el 40% y el 50% del mercado, según la marca deportiva Asics.
Eric Teruel, fundador de Finixer, red social para deportistas, ha calculado que «los deportistas que compiten en deportes como ‘running’, gastan de media unos 750 euros en material.

En definitiva, el running es más que un deporte, un negocio en expansión que ya está consolidado como uno de los bocados más apetecibles para el mercado de la ropa deportiva y los complementos digitales.

 

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