El boom del trail running

En los últimos años se ha producido un boom muy importante en las carreras de montaña, y hoy en día es difícil encontrar un pueblo que no tenga su propia carrera de montaña. Aunque cueste creer, no hace muchos años, era difícil encontrar carreras.

Ahora, en cambio, lo difícil es encontrar un fin de semana que no se haga ninguna carrera cerca de donde uno vive. Si esta expansión sigue a este ritmo se podrá hacer una ultra cada fin de semana…

¿Por qué este boom? El boom mediático que han cobrado las carreras de montaña tiene varios motivos. El primero, y más importante, ha sido el marketing hecho por algunas marcas, como Salomon, The North Face o New Balance, creando toda una línea de productos de Trail Running, un equipo potente y organizado/patrocinando carreras importantes como la Ultra Trail del Montblanc, Cavalls del Vent, K42 Salomon o Transvulcania, entre muchas otras, donde va su escuadra de corredores para darle más fuerza.

Pero, esto es como una hoguera, falta la chispa que lo encienda todo. Aquí es donde entra el segundo motivo, la aparición una figura mediática, que la gente se fije en él y quiera imitarlo, alguien que pueda movilizar grandes masas de gente con sus hazañas. En este caso la chispa más brillante es, sin duda, Kilian Jornet, pero hay otros corredores, como Seb Chaigneau, Núria Picas, Emelie Forsberg, Marco de Gasperi o Anton Kupricka entre muchos más.

¿Pero cómo puede una “locura” como esta enganchar a tanta gente? Por mucho marketing o figuras mediáticas que hayan, tiene que haber un motivo mucho más profundo que te lleve a intentar correr en la montaña. Este motivo se encuentra en lo más profundo de nuestro ser, el ego. El ego nos lleva a intentar superarnos, a intentar superar al de al lado, a buscar el límite, a probar de alcanzar lo imposible para hacerlo posible. El ego es una arma de doble filo con la se debe vigilar de no caer en su trampa, con sus palabras dulces, que nos pueden conducir a distorsionar la realidad y a creernos algo que no somos.

Finalmente hay un motivo mucho más bucólico: la imagen de la montaña, tan estética, tan natural… el símbolo de lo imposible. La montaña es ese lugar donde nos podemos sacar la mascara y mostrarnos tal como somos. La montaña te muestra la verdad sobre tu ser, sin trucos, donde aprendes a conocerte a ti mismo, quien eres y como eres. La montaña te enseña vivir, te hace sentir pequeño y frágil y te llena el corazón de jubilo al alcanzar la cima.

Por estos motivos, y seguramente muchos más, las carreras de montaña se están convirtiendo en un deporte cada vez más seguido y practicado en nuestro país.

vía: trailrunningreview.com