El británico Adam Yates ganó la Clásica de San Sebastián sin darse cuenta!

Sin darse cuenta hasta que ya había pasado la línea de meta, el ciclista británico Adam Yates ganó la 35ª edición de la Clásica San Sebastián, en la que ha superó a los grandes favoritos, los españoles Alejandro Valverde (ganador en 2014) y Purito Rodríguez, que perdieron muchas de sus opciones en un estrecho marcaje mutuo. Ambos llegaron en el grupo perseguidor, a 15 segundos.

Fue una Clásica de San Sebastián muy extraña. Primero, porque no pudo seguirse por televisión hasta los últimos kilómetros. Un fallo en la retransmisión de ETB dejó a los espectadores a ciegas durante la mayor parte del recorrido.

Pero más extraño aún fue el final, con Yates cruzando la línea de meta pensando que quedaba más carrera. No fue consciente hasta que estaba a la altura de los fotógrafos. “¿Yo? ¿Yo?”, decía. Sí, él. Es la victoria más importante de su carrera deportiva.

La explicación a lo sucedido es que Greg Van Avermaet, que iba primero a pocos kilómetros para el final, fue golpeado por una moto y se cayó. Por eso Yates pensaba que había alguien por delante de él.

La carrera estuvo controlada por el Movistar hasta los últimos kilómetros, en los que al equipo telefónico le tocó sufrir en la segunda subida a Jaizkibel (primera categoría) y Arkale (segunda), esfuerzos que diezmaron al equipo de Valverde. El Tinkoff y el Katusha de Purito se movían cómodos y el conjunto ruso preparaba el camino para el ciclista catalán.

La bajada de Arkale dejó, sin embargo, a un grupo de corredores en cabeza entre los que no estaban los españoles y entre el que se insertaba el que, a la postre, sería el vencedor de la Clásica. El belga Philippe Gilbert, otro de los favoritos, estaba con Yates, lo que encendió las alarmas del pelotón, que no conseguía neutralizarlos, pero sí controlar a distancia al excelente ciclista belga, campeón del mundo en 2012.

Gilbert, acompañado de buenos rodadores en un grupo de nueve ciclistas, entre los que figuraban además de Yates, Hesjedal o Mikel Landa, entró con opciones de victoria al alto de Borda, última dificultad montañosa en los 219 kilómetros. Adam Yates atacó en el durísimo repecho de segunda categoría y fue cogiendo renta ante la pasividad de sus perseguidores.

Yates, séptimo clasificado entre los jóvenes del Tour de Francia, sacaba 15 segundos a tres kilómetros para el final cuando entraba ya en las calles de San Sebastián, pero creía que iba segundo. Al final consiguió la victoria, aunque le costara darse cuenta, y subió al podio acompañado por Gilbert (segundo) y Valverde (tercero).