El gran Oscar Galíndez corre el Olímpico de Mar del Plata con su hijo

Con 29 años de exitosa carrera sobre sus espaldas y vigente como siempre, el cordobés Oscar Galíndez, el triatleta argentino más exitoso en la historia, no sólo será una de las grandes atracciones del Triatlón Olímpico Banco Nación Series de Mar del Plata.

También cumplirá un anhelo muy especial: por primera vez correrá junto a su hijo Thomas, de 19 años. A prácticamente una semana de concretarse la séptima edición de este clásico organizado por ISSports, Galíndez ofreció sus sensaciones desde Santos, Brasil, donde reside hace varios años.

-¿Cómo decidiste participar en el Triatlón Olímpico de Mar del Plata?
-Lo veo como una oportunidad única de correr por primera vez con mi hijo Thomas, de 19 años, que ya está por pasar a elite. Entrenamos juntos pero nunca corrimos juntos hasta ahora, así que será una muy linda experiencia. Tenemos un nivel de rendimiento diferente, aunque él está nadando mejor que yo, pero todavía no tiene una carrera muy fuerte.

-¿Tenés pensado cómo vas a correr?
-El plan de carrera aún no lo decidí. Sé que voy a salir del agua atrás de él, así que voy a tener que alcanzarlo y de acuerdo a cómo se desarrolle la prueba, esperarlo en el trote y llegar juntos. O por ahí utilizaré una estrategia totalmente diferente. Aún no lo sé. A esta altura de mi carrera el resultado ya no es tan importante. Honestamente, no sé si estoy para ganar. No por una cuestión de edad, aunque ya tengo 44 años, sino porque por otras ocupaciones no pude entrenar tanto. Igual, ahora lo veo desde otro lugar y tal vez prefiero disfrutar de otra forma esta primera carrera con mi hijo, aunque me conozco y sé que cuando se largue voy a querer llegar lo más adelante posible.

-Volvés a Mar del Plata justo cuando se cumplieron 20 años de los Juegos Panamericanos y tu medalla de bronce continental. ¿Qué recuerdos tenés?
-Sin dudas, aunque no gané, está entre los mejores recuerdos de toda mi carrera deportiva. Primero porque aquel tercer puesto para mí fue como un triunfo. Unos 45 días antes de los Juegos tuve una lesión fea en un hombro y casi me quedo afuera. Y después porque el apoyo de la gente fue fenomenal. Me acuerdo que la prestigiosa revista Triathlete publicó una nota en la que hablaba de que el escenario natural de la costa de Mar del Plata parecía un estadio gigante repleto de gente esperando el recital. Y yo venía a ser el cantante. No me lo olvido más.

-La identificación de la gente con todo lo que tuvo que ver con los Panamericanos fue increíble…
-Sí, seguro. Además, siempre tuve un muy buen feeling con esa ciudad y su gente. Incluso he sabido de gente que, de paseo por un polo turístico como Mar del Plata, también se acercó a ver el triatlón porque se enteraba de que corría un cordobés. Y eso también ha contribuido a la difusión del triatlón.

-Y tus éxitos han sido tantos que siempre decís que es más fácil recordar los triatlones que no ganaste que los que sí ganaste en Mar del Plata…
-Sí, mi historia personal y deportiva siempre estará ligada a Mar del Plata. Me acuerdo de que cuando se hacía la Semana Internacional del Triatlón, yo era muy joven, tendría unos 20 años y todavía no era muy conocido. Al principio de la semana se hacía el triatlón de corta distancia, lo corría y para abaratar costos me iba a Río Tercero (1100 kilómetros) y a los seis días volvía a Mar del Plata para correr el de larga distancia. ¡Son tantos recuerdos!

-¿Qué pesó más para tomar la decisión de radicarte en Brasil?
-Principalmente, una cuestión económica y financiera. Por supuesto que el plano deportivo también influyó. Yo empecé a dedicarme al triatlón porque veía por televisión el Iron Man de Hawai que pasaba Pancho Ibañez en el Deporte y el Hombre. Y aspiraba a llegar a lo más alto posible. Pero para hacerlo necesitaba un sustento de dinero que no tenía. Y lo conseguí en Brasil. No desde el Estado, pero sí a través del aporte de empresas privadas. En ese sentido hay una enorme diferencia. Me apoyaron y pude desarrollarme deportivamente.