En el año 2007, se produjo un hecho significativo en relación con la música y la competición: el comité organizador de la Maratón de Nueva York prohibió a los participantes correr con música alegando motivos de seguridad. La respuesta de los corredores fue contundente, desobedecer la prohibición aún a riesgo de ser descalificados de la carrera. Este hecho puso el foco de atención en los posibles efectos de la música en la psique humana.

En el artículo “Music in Sport and Exercise: An Update on Research and Application” de los autores Costas Karageorghis and David-Lee Priest (Brunel University), publicado en la revista americana The Sport Journal, los autores hacen una revisión de los resultados de investigaciones sobre la influencia de la música en el deporte y el ejercicio.

Según estos autores, la investigación científica revela 5 aspectos en los que la música puede influir en la preparación y en las competiciones: disociación, regulación del nivel de estimulación/excitación, sincronización, adquisición de habilidades motoras y fluidez.

1. Disociación

La música ayuda a minimizar la sensación de fatiga en los ejercicios de baja y media intensidad. En cambio, en los ejercicios de alta intensidad la atención está dominada por los procesos fisiológicos tales como la respiración o la acumulación de lactacto de manera que se anula el efecto de la música. Cuando un corredor está en la cinta de correr haciendo un esfuerzo al 85% de su VO2max parece que la música no tiene un efecto en el QUÉ siente el atleta en cuanto a la información que envía sus músculos y organos vitales al cerebro pero en cambio parece tener un efecto considerable en el CÓMO se está sintiendo, considerando el ejercicio más placentero.

2. Regulación de los niveles de estimulación

La música modifica los estados de exitación emocional y psicológica por lo que puede usarse para conseguir estimular al organismo para empezar el ejercicio o por el contrario utilizar la música para la vuelta a la calma tras una sesión de actividad física. La mayoría de atletas utilizan una música fuerte para activarse en los momentos que requieren mayor esfuerzo y una música más suave para volver al organismo a un estado de intensidad menor. Un ejemplo de esto último es el caso de la doble medallista de oro olímpica Kelly Holmes quien escuchaba baladas de Alicia Keys en su rutina de pre-competición en los juegos de Atenas de 2004. Mientras los procesos psicológicos tienden a reaccionar ante los componentes rítmicos de la música, a menudo las letras u otros componentes extra-musicales afectan más al campo emocional. Así mismo, los ritmos musicales rápidos se asocian más a la activación del nivel de estimulación o excitación que los ritmos lentos.

En un estudio llevado a cabo por Karageorghis and Lee en el 2001, los autores examinaron los efectos de la interacción de la música e imágenes en una tarea de trabajo muscular isométrico que requería que los participantes sostuvieran unas pesas en posición cruciforme tanto tiempo como pudieran. Los hombres sostenían un 15% de su peso y las mujeres un 5%. Los autores encontraron que la combinación de música con imágenes, comparado con imágenes únicamente, música únicamente o grupo control, mejoraba la resistencia muscular.

3. Sincronización

La investigación ha demostrado de manera consistente que la sincronización de la música con ejercicios repetitivos está asociada con un aumento del rendimiento. Esto se aplicaría a actividades tales como remo, ciclismo, ski de montaña y carrera. El ritmo musical puede regular el movimiento y prolongar el tiempo de realización de la actividad.

En un reciente estudio de Bacon, Myers, & Karageorghis (2008) los ciclistas participantes pedaleaban al tiempo de la música y se encontró  que  éstos requerían un 7% menos de oxígeno que otros ciclistas haciendo el mismo ejercicio con música asincrónica.

El célebre corredor de fondo Haile Gebrselassie es famoso por correr al ritmo de la canción pop “Scatman.” El seleccionó esta canción porque su ritmo encaja perfectamente con su zancada, una consideración muy importante para un corredor de fondo cuyo objetivo es establecer una cadencia efectiva.

El efecto de la sincronización en la carrera fue demostrado en un estudio experiemntal realizado por Simpson y Karageorghis en el 2006 quienes encontraron que una música motivacional sincrónica mejora la velocidad en 0.5 s en un sprint de 400m comparado con los resultados de un grupo control sin música.

4. Adquisición de habilidades motoras

La música puede influir positivamente en la adquisición de habilidades motrices.  Ya desde la infancia la música ha estado presente en los bailes y juegos infantiles desde los ámbitos escolar y familiar. Estudios científicos han demostrado que la música tiene efectos positivos en los movimientos estilísticos.

Existen 3 explicaciones posibles al porqué la música mejora las habilidades motrices:

  • La música replica las formas del movimiento humano
  • Las letras de algunas canciones correctamente seleccionadas pueden reforzar aspectos esenciales de una técnica deportiva
  • La música crea un ambiente más divertido aumentando la motivación de las personas para mejorar sus habilidades.

5. Fluidez

Varios estudios realizados demuestran que la música puede ayudar a la consecución de un estado de fluidez, el cénit de la motivación intrínseca. En uno de estos estudios, donde estaban representados los factores incorporados en la Flow State Scale (FSS) desarrollada por Jackson and Marsh (1996), los participantes referían estados perceptivos de fluidez en tareas con música comparados con grupos de control en los que no había música.

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Conclusiones

Sin duda saber ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Dónde? y ¿Por qué?, elegir música, puede ser aquel detalle que mejore la calidad de tu entrenamiento y el rendimiento en competición. Tal como indican Karageorghis y Terry, (1997) la música tiene el potencial de provocar un efecto pequeño pero significativo en el rendimiento y el bienestar de los atletas. Del mismo modo su aplicación puede provocar efectos a largo plazo reflejados en la adherencia al ejercicio.musica-resulta-excelente-aliada-deporte_CLAIMA20130801_0122_14

No es menor saber elegir una lista de canciones adecuadas, para el entrenamiento o para el trabajo pre-competitivo. Recuerdo haber trabajado aspectos psicológicos de la rutina de calentamiento con un atleta velocista, quien me señalaba que durante el trayecto a la pista, mientras conducía su auto, escuchaba música de películas, soundtracks cuyo contenido evocaba imágenes épicas, esto en principio parecía acertado, sin embargo, nos dimos cuenta que la música provocaba pensamientos centrados en la obtención del resultado, por tanto a la hora de calentar se sentía agobiado y preocupado en exceso por rendir bien (ansiedad cognitiva). Luego de este descubrimiento, hicimos algunas modificaciones: Ahora durante el trayecto se escucharía música energizante, que evocara alegría pero ningún contenido en particular, el atleta eligió música electrónica. Más tarde, ya, en el calentamiento mientras realizaba los últimos progresivos (ascensiones) ponía la música de su soundtrack favorito, con el propósito de salir decididamente a competir. Las medidas de autoconfianza subieron, mientras la ansiedad somática y cognitiva bajaron significativamente.

De este modo resulta de vital importancia el autoconocimiento del deportista, de sus sensaciones, emociones y pensamientos. Esta exploración la inicia el deportista, el primer experto en su propia experiencia y también puede ser guiado por Entrenadores y Psicólogos del Deporte.

 

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