Es muy importante tener en mente estos dos conceptos bien claros al momento de querer mejorar tu tecnica de croll:

Frecuencia de brazada: es la tasa de ciclos (1ciclo: 2 brazadas) utilizada por el nadador. Se puede medir en ciclos/min o tiempo/ciclo. La forma más práctica de interpretarlo es ciclos/min.
Longitud de brazada: es la distancia que recorre el nadador en cada ciclo de brazada. Se expresa en distancia/ciclo.

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Éstos dos parámetros son los que determinarán la velocidad de nado, la cual se puede obtener mediante esta sencilla fórmula, que no es más que la de la velocidad:

V= distancia/tiempo

Vnado= longitud brazada/frecuencia de brazada 

Por ejemplo, para un nadador con los siguientes datos:

FC= 1,10s/ciclo; LC= 2mts/ciclo; Vnado = 2/1,1 = 1,82 mts/s

A continuación les vamos a  explicar cómo se mide, es muy sencillo. Para la frecuencia de brazada nos basta con tener un cronómetro y calcular el tiempo de un ciclo, por ejemplo desde que entra la mano derecha hasta que vuelve a entrar. Aunque se suele calcular el tiempo de 3 ciclos y se hace un cálculo medio ya que así reducimos el error. Para medir la longitud de brazada, una forma muy sencilla y de las más utilizadas es contar las brazadas que el nadador realiza entre las banderas, así dividimos el número de brazadas entre la distancia recorrida (si es piscina de 25mts, 15mts) y obtenemos la distancia recorrida en cada brazada. Se hace así para evitar las modificaciones que se producen en la aproximación y separación del viraje.

Y esto, ¿para que sirve? En las competiciones de natación, es una práctica muy habitual, pero en el entrenamiento de triatlón no suele ser tan frecuente como en natación, por desgracia, ya que tiene muchas aplicaciones. No obstante, existen estudios con análisis de estos parámetros en competiciones de triatlón.

Fundamentalmente sirve para controlar la eficiencia técnica y buscar la mejor relación entre frecuencia y longitud de ciclo para un determinado nadador y distancia. La eficiencia técnica la podemos controlar teniendo en cuenta el ritmo y la frecuencia y longitud de ciclo, de esta forma si el ritmo disminuye analizaremos si es por una disminución de la longitud excesiva, si es por una disminución de la frecuencia o ambas a la vez. Ante una baja eficiencia técnica, nos encontramos con que la longitud de ciclo disminuye notablemente. En cuanto a la relación óptima entre frecuencia y longitud de brazada, al igual que ocurre con la potencia, se ha observado que la mayor velocidad de nado se obtiene en magnitudes intermedias de frecuencia y longitud de brazada. Si representamos esta relación, observamos que adquiere forma de “U” invertida, lo que significa que frecuencia de brazada muy alta con longitud de brazada baja y viceversa no son el camino correcto para conseguir la máxima velocidad de nado.

¿Cuál es la relación óptima para cada nadador?

Aquí el entrenador deberá tener en cuenta por un lado los modelos técnicos, y por otro lado y no menos importante las características de su deportista. Los modelos técnicos indican la dirección a seguir, pero siempre hay que tener en cuenta que eso se ha de adaptar al nadador o triatleta en función de su nivel técnico y condiciones fisiológicas. También hay que tener en cuenta la distancia para la que se está entrenando, ya que la frecuencia y longitud variarán en función de si vamos a competir en un triatlón sprint o en un ironman, siempre dentro de los márgenes óptimos individuales. Para ello, se han de realizar tests de nado donde observemos la frecuencia y longitud del triatleta sin previamente haberles dado consigna alguna sobre estos parámetros, y a continuación podemos repetir esos tests diciéndole al triatleta que aumente o disminuya su longitud o frecuencia (en función de lo observado en el primer test) para ver si en esa otra relación obtenemos un mayor rendimiento. También sería conveniente controlar la intensidad metabólica mediante frecuencia cardíaca o concentración de lactato, para ver si a esa misma velocidad y modificando la relación entre frecuencia y longitud de ciclo conseguimos disminuir el gasto metabólico.

En nadadores de alto nivel, la longitud de brazadas viene determinada principalmente por la envergadura y los niveles de fuerza y potencia. No obstante, en nadadores de nivel medio-bajo, a estos factores limitantes se suma uno todavía más importante: el nivel técnico.
Y ahora vamos a la parte práctica, ¿cómo puedo introducir de forma sencilla ese tipo de trabajo en los entrenamientos? Hay tantas formas como permita la imaginación y sencillo común, a continuación os mostramos algunas muy sencillas:

  • Swimgolf: consiste en hacer repeticiones cortas (25 o 100mts) teniendo en cuenta el tiempo y el número de brazadas realizado. De forma que la puntuación se obtiene de sumar el tiempo al número de brazadas. El objetivo es conseguir la mínima puntuación, para lo cual hay dos caminos: mejorar el tiempo o reducir número de brazadas, habrá que buscar el equilibrio perfecto.
  • Llegadas con solo piernas: En este caso le decimos al triatleta que cubra una distancia (cuanto más corta será más sencilla ya que la fatiga aumenta la dificultad) sin pasar de un determinado número de brazadas cada 25 o 50mts, si se pasa y todavía no ha llegado a la pared ha de recorrer la distancia a la pared moviendo solo los pies. Por ejemplo, un máximo de 20brazadas cada 25mts, si el triatleta se queda a 3 metros de la pared tras las 20 brazadas ha de hacerlo moviendo solo pies.
  • Reducir brazadas: También podemos realizar series no demasiado largas (50 o 100mts) reduciendo el número de brazadas cada 25 tratando de mantener la velocidad. Espero que toda esta información os sirva de ayuda para incorporar este tipo de trabajo en vuestros entrenamientos y mejores el rendimiento en competición!!