Lo primero que tenemos que saber cuándo nos enfrentamos al miedo de nadar en aguas abiertas es que el reto va más allá de nuestro objetivo, ya que, una vez seamos capaces de nadar en mar abierto podremos decir que hemos vencido al miedo y que hemos superado nuestros límites.

 

No importa si tu objetivo es nadar en piscina, mar, río o lago. Superar el miedo al agua es una cuestión psicológica y con lo cual el mayor enemigo no es el agua es uno mismo.

En la lucha interna que vas a afrontar es importante recordar que nadar en aguas abiertas no es un deporte de riesgo, no hay monstruos marinos, no hay tiburones esperando en la orilla, como mucho, alguna medusa, pero te aseguro que su picadura no te matará. Todo lo malo que te puedas imaginar se encuentra en un único lugar; tu cabeza, habla contigo mismo, controla nos nervios, piensa en positivo, si todos puedes tu también y con ello la victoria estará cerca.

 

Paso a paso o mejor dicho; brazada a brazada. Coge confianza, nadie aprende en un día y tú tampoco. Es fundamental el marcarte pequeños retos. Por ejemplo, el reto del primer día es simplemente intentarlo, en el sofá seguro que no superaras tus miedos.

 

Ves a una playa dónde no haya muchas olas y que la sensación sea lo más parecido a una piscina, eso te quitará presión. Nada diez brazadas a mar a dentro, luego vuelve. Ves aumentado las brazadas hacia el interior a medida que vayas cogiendo confianza.

Challenge Santiago Ferrada, crossing Gibraltar Strait swimming without neoprene suit, from Tarifa, Spain./Reto Santiago Ferrada, Cruce del Estrecho de Gibraltar a nado sin neopreno, Trafia, Espana.
Challenge Santiago Ferrada, crossing Gibraltar Strait swimming without neoprene suit, from Tarifa, Spain./Reto Santiago Ferrada, Cruce del Estrecho de Gibraltar a nado sin neopreno, Trafia, Espana.

Si en algún momento te entra el miedo para, pero no abandones. Levanta la cabeza, respira, mira hacia el alrededor y comprobarás que todo está bien, continúa hacia adelante aunque sea dos brazada más. Eso aumentará tu confianza.

 

No nades  sólo, nadar en aguas abiertas es más divertido si lo compartes con alguien, más si tu  objetivo es dominar la disciplina. Nadar acompañado te supondrá ese punto extra de tranquilidad que todos necesitamos para lograr nuestras metas.

 

Si, en el mar hay peces, algas y alguna que otra basura flotando, tranquilo, los peces tienen mejores cosas que hacer que pensar en ti y las cosas que flotan, simplemente son eso…cosas que flotan. A más profundidad más oscuridad pero también más sensación de libertad. No renuncies a la libertad, mira al infinito y la oscuridad desaparecerá.

 

Aprende la diferencia entre miedo y pánico y el éxito será tuyo.

Recuerda que en aguas abiertas el nadador es el invitado, el agua es el dueño de la situación, controla tus miedos pero también utiliza el sentido común; si el agua está muy fría mejor no nadar, si hay olas mejor cambiar el plan. El miedo a veces es un buen aliado.

Autor: Santiago Ferrada