Este tipo de competiciones requieren una gran resistencia física y una gran fuerza mental. Te damos las claves para afrontar con éxito las carreras de fondo en montaña.

¿Sos corredor de fondo en montaña?, ¿te planteaste serlo alguna vez?

Lo primero que debemos tener claro es que las carreras de fondo en montaña implican muchas horas. No podemos prever lo que nos puede pasar, ni las sensaciones que vamos a experimentar. Seguramente durante una misma carrera tengamos momentos muy cómodos y otros menos apetecibles en los que se nos pase por la mente la idea de abandonar o de que ésta será nuestra última carrera de este tipo. Estos pensamientos pueden hacer que nos replanteemos los motivos que nos llevaron a inscribirnos en la misma. Para estar preparado ante estas situaciones repasaremos los momentos más duros de montaña y las soluciones que debemos aplicar en cada uno de ellos.

El primero de los factores que nos llevarán a experimentar uno de estos momentos duros en la carrera es el cansancio producido por las horas. Cuando el cuerpo permanece muchas horas activo (sin reposo) empezaremos a notar un bajón importante de energía. Si pasamos una o varias noches en carrera el momento más crítico será, muy probablemente, el de primera hora de la mañana, ya que el cuerpo se relaja de la tensión que acumula por la noche e, incluso, podemos llegar a “dormirnos” corriendo. En estos momentos, lo mejor que nos puede pasar es encontrar a un corredor o compañero cercano que nos obligue a hablar, cantar, nos refresque la cabeza o, de forma más química, nos anime a ingerir cualquier gel, barrita o alimento con cafeína para estimular nuestro sistema nervioso.

Otro momento crítico llega con las sobrecargas musculares o músculos agarrotados. En este caso, más que buscar soluciones, procuraremos prevenir que ocurran. La mejor prevención de sobrecargas musculares es una correcta hidratación, a la que deberemos añadir suficientes sales como sodio, magnesio y potasio para paliar la gran pérdida de agua de nuestro organismo. Estas sales actuarán en nuestro cuerpo durante un espacio temporal prolongado y nos ayudarán a superar las horas de más calor.

Además, para evitar sobrecargas podemos recurrir a relajantes musculares en forma de crema o, llegado el caso, antinflamatorios, siempre recordando no abusar ya que se trata de medicamentos.

Otro tema muy importante es el digestivo. Aunque no parezca fundamental, una mala digestión puede acarrearnos momentos muy complicados durante nuestra carrera. La solución a los problemas digestivos parte de conocer muy bien nuestro cuerpo; saber qué nos cae mal y haber probado antes todos los alimentos que vayamos a ingerir en la carrera es vital. Debemos tener en cuenta que no todo nuestro alimento se puede basar en energía rápida y liquida. También tendremos que añadir comida sólida para que nuestro estómago pueda hacer una digestión con la máxima normalidad. El tiempo empleado para comer es fundamental.

Otra de las características que hacen dura una carrera de montaña es su desnivel. El desnivel puede jugarnos una mala pasada en momentos puntuales de la carrera, cuando sabemos que nos queda una larga subida por delante y pensamos que el desnivel será importante. Contra la silueta de un perfil de carrera no podemos hacer mucho. Calcular el desnivel o los kilómetros que nos quedan para el siguiente control en vez de los que nos faltan para terminar la carrera provoca que fraccionemos el recorrido en nuestra mente y nos ayuda a visualizar la carrera como algo más corto. Así, cada control será una pequeña meta.

Para afrontar carreras con fuertes desniveles o subidas duras mentalmente, pero sobretodo físicamente, podemos tomar como apoyo bastones. Así restamos mucho esfuerzo a nuestras piernas y se lo damos a nuestros brazos.

Les aconsejo que tomarse este tipo de carreras con calma y disfrutes el máximo número de horas de este magnífico deporte (aunque en algún momento puntual lo odies!).

Vas a ver que vas a querer repetir la experiencia!

David Vallverdú