Para los corredores que recién arrancan, uno de los mayores problemas con los que se encuentran al correr una carrera es controlar la ansiedad. El error más común del principiante es iniciar la prueba un ritmo demasiado elevado y quedarse sin resto a mitad de la carrera.

Es un error común que se soluciona cuando los atletas comienzan a conocer su propio ritmo de carrera. Una vez que saben a cuánto pueden correr un 10 o 21k deben aprenden a controlarse para no agotarse a mitad de la carrera.

Cómo solucionarlo:

Lo principal es evitar la tentación de salir rápido. La música y la euforia de los demás corredores pueden llevarte a un ritmo superior al que deberías y mucho más temprano que tarde lo vas a pagar.

Una forma de controlar la velocidad es que intentes hacer la carrera con gente de un nivel similar al tuyo. Así los mismos competidores de adelante te frenarán y no podrás ir más rápido. En cambio, si corres con los corredores que llevan un ritmo rápido seguramente incrementarás tu velocidad y  terminarás muy cansado en la mitad de la prueba.

Otro método es que aproveches, en caso de no poseer reloj con GPS,  las apps de running que existen en el mercado para ir sabiendo kilómetro a kilómetro cuál es tu ritmo y poder ir intentando ajustar según lo que hayas hecho en entrenamientos.