Fernando Champomier, un batallador sin igual

Fernando tiene 26 años, nació en Tierra del Fuego. Comenzó a correr a los 17 años carreras de calle, luego algunas carreras de kayak y por útlimo algunos triatlones de aventura.

Era el más chico, y por lo general abandonaba, se le rompía la bicicleta o sufría algún accidente con el kayak; incluso en alguna oportunidad congelamiento en las extremidades.

Cuando terminó el colegio se vino a estudiar a Buenos Aires, y siguió entrenando pero con más intensidad: su sueño era estar en lo más alto.

A los 20, durante un triatlón en el que venía primero, se sintió sin fuerzas en la piernas, entonces el segundo lo alcanzó, pero no lo pasó porque se preocupó.  Corrieron juntos. Fernando quedó en la segunda posición. Llegó a su casa y había perdido la sensibilidad en las manos y también en la piernas….sentía que se le había acabado la fuerza.

Pasaron unos días y con algo de valor fue a consultar un médico, quien le diagnosticó EM o esclerosis múltiple, una enfermedad neurodegenerativa progresiva. Entonces los profesionales le aconsejaron dejar de hacer deporte, que se quedara tranquilo, porque la enfermedad producía mucha fatiga.

El cuadro fue empeorando cuando le detectaron un brote en la base del bulbo de la médula, y así empezaron las inyecciones de Corticoides y Acetato de Glatiramer. Su cuerpo fue cambiando a medida que iba ganando peso. A pesar de lo recomendado por sus  médicos, el fue en contra de eso, nunca abandonó el deporte, dejó de importarle el rendimiento…..el quería seguir entrenando….no importaba cuanto, sino como.

Reacomodó sus rutinas, cambió las largas horas semanales de entrenamiento, por caminatas y algunos trotes cortos, a veces se le dormían las piernas. Cambió la bici por una pelota de básquet que lo ayudaba a mantener la coordinación, incluso le costaba picarla.

Sus padres y amigos sus principales pilares lo ayudaron a salir adelante, siempre había alguien que se preocupara por él….entonces de a poco se fue animando a un poquito más. No estaba conforme con su corta rutina, necesitaba más. Su cabeza se lo pedía…entonces, de la mano del Dr. Halfon, suspendieron la medicación para analizar como reaccionaba la enfermedad.

Corrió los 10k de Bolívar en 44 minutos, todo un logro teniendo en cuenta el costo que conllevaba su entrenamiento; al mismo tiempo que se preguntaba para que entrenar, pues estaba a merced de su enfermedad, lo que implicaría nuevamente empezar de cero.

Fernando, ejemplar cabeza dura, entendió que en realidad de esto se trataba la vida, de arrancar una o mil veces, de todas se aprende, siempre uno sale fortalecido, con la convicción que es mejor levantarse que quedarse en el tiempo varado….esperando algo que quizás, nunca ocurra.

Le arremetío con mas fuerza e intensidad, redobló la apuesta y empezó a correr carreras de aventura con Darío Luchetti, quien estuvo a su lado….y les fue bien….corrieron YPF Cross y algunos duatlones de la Provincia de Buenos Aires y arrancó con los triatlones, consiguió apoyo de 10-d –marca de indumentaria para el running-.

Más tarde conoció a su mujer que lo acompaña siempre y aguanta todos sus rayes y pasiones, se mudaron juntos  y ella lo sigue en todas sus carreras con el apoyo incodicional y el amor que le tiene.

Este año Fernando marcó su propio record, 10k en 36.50 minutos, aprendió a nadar y está más metido que nunca. Está inscripto para todo el GP del Circuito Argentino de Triatlon y ya tiene su plaza para el medio Ironman de Pucón en enero de 2012

Hoy por hoy la enfermedad sigue adentro de Fernando, no avanza, pero está ahí.

Y acá estamos hoy –dice Fernando-, no es que me haya curado de la esclerosis múltiple ni nada por el estilo, sigo llevándola conmigo, la diferencia es que la acepté, convivo con ella, y por más que sepa que puedo recaer en cualquier momento el tema es prepararme para volver a empezar, continúo con mi medicación a diario y si tiene que volver…..será de alguna forma bienvenida, ya que hoy estoy acá y vivo cada día como el último por ella.