Josef Ajram: “Lo más importante es tener muchas ganas de llegar a la meta”

La virtud, según Aristóteles, radica en el término medio. En ese punto equidistante entre la cobardía y la temeridad marcado por la sensatez que nos mantiene dentro del redil. Sin rebasar los límites establecidos. Con mesura. O miedo al qué dirán. Al mañana. Cuando a lo peor, el mañana no existe. “Disfruto de cada día como si fuera el último de mi vida. Y si, al final, llego a los 87 años mejor que mejor. Lo que tengo muy claro es que los próximos 50 me los voy a pasar pipa porque así también podré hacer feliz a la gente que quiero”, asegura Josef Ajram.

‘Trader’ bursátil, ‘ultraman’ y uno de los 49 hombres más influyentes del planeta en 2013 según la revista Ask Men, este barcelonés de padre sirio y madre española tiene más de 200.000 seguidores en Twitter y cerca de 85.000 en Instagram. Las marcas se lo rifan. Los directivos lo adoran. Y él se pasa los convencionalismos por el forro de sus tatuajes. Va a lo suyo porque él lo vale. “¿Me criticaban por ir en Lamborghini a los triatlones? Ufff… Puedo hacer lo que me apetezca porque me lo curro. Nadie me ha regalado nada. Si mi pasión son los coches, ¿por qué tengo que esconderla? Lo más importante es ser una persona íntegra y yo lo soy”, asevera.

FORTALEZA MENTAL

Ni se esconde. Ni pasa desapercibido. “Al principio, rompí todos los esquemas en un mundo tan conservador como el de La Bolsa y eso que no iba tan tatuado como ahora, porque cuando empecé a trabajar allí tenía 18 años. ¡Se han ido acostumbrado poco a poco a mí!”, rememora.

A los 21 años, abandonó las aulas universitarias para lanzarse de lleno a la frenética locura del parqué. Y comenzó a forjarse la leyenda de un hombre sin límites al que multinacionales y escuelas de negocios contratan para escuchar los secretos de su éxito. “Desde pequeño, siempre supe lo que quería ser en la vida y eso me ha ahorrado mucho tiempo porque fui directo a por ello. Hay que tener claros los objetivos que perseguimos, dejarnos de indecisiones, ser valientes y disfrutar”, recomienda.

‘Finisher’ en las mayores locuras deportivas ideadas por una mente humana en los lugares más recónditos del mapamundi, el mito Ajram se cimentó sobre ‘ultramanes’, ‘ironmanes’ y ‘titanes’, corriendo, a nado o en bicicleta. Y transacción a transacción, su fama y su cuenta bancaria subieron como la espuma, mientras su tonificada anatomía se tornaba policromática. “Llevo tatuajes porque me gustan, sin más explicaciones. No porque tengan un significado especial. Estoy muy satisfecho de ellos aunque reconozco que, en algunas situaciones, llegan a sorprender bastante. ¡Sobre todo al estrechar la mano!”, explica entre risas. Son su seña de identidad. La huella de 1.000 agujas por segundo penetrando en la piel que, según argumenta, «te producen un poco de dolor pero que, al final, merece muchísimo la pena porque te reportan muchísimo placer. ¡Justo al contrario de lo que ocurre en la vida!».

Al año 2015 apenas le quedan dos suspiros, tiempo suficiente para que el lobo de Paseo de Gracia sume dos nuevos retos a su larga lista de hazañas: “El maratón de Nueva York, que pienso disfrutar a tope porque será la primera vez que visite la ciudad, y la Titan Trophy en Cuba, en la que participaré junto a mi gran amigo Santi Millán con nuestro equipo, Imparables”.

¿Cómo trabaja la fortaleza mental Josef Ajram?”Lo más importante es tener muchas ganas de llegar a la meta, sea cual sea. Da igual cómo o cuánto te hayas entrenado porque siempre vas a sufrir. Durante una carrera, es imposible estar disfrutando todo el rato”.

El famoso ultraman también tiene su propia receta para superar el temido muro: “Al llegar al kilómetro 30 te va a doler todo el cuerpo. Esto es así. Vas a dudar. Pensarás en abandonar. Y es ahí cuando debes recordar por qué lo haces:por ti mismo. Porque uno de los grandes problemas que tenemos ahora por culpa de las redes sociales es que parece que hacemos las cosas para colgarlas en Facebook y que las vean los demás en lugar de por nuestra propia satisfacción personal”.

El Maratón de Sables de 2006, una de las pruebas que más le ha marcado por su extraordinaria dureza, también le enseñó a “no obsesionarse jamás con todo el camino que te queda por delante. Nunca. En el kilómetro cinco no debes pensar en que todavía te quedan 37 porque te hundes en la miseria”. Tal y como desvela durante sus conferencias a directivos, en el deporte y en la empresa, “lo mejor es fraccionarse los objetivos en función de las necesidades de cada momento”.

SECRETO DEL ÉXITO

Así plantea la estrategia en todas sus carreras: “Me fijo metas a corto plazo, sencillas de alcanzar. Por ejemplo, correr 15 minutos. Si lo consigo, me premio: bebo agua. Otros 15, bebo y me tomo un gel. De este modo, me enfrento a cualquier reto deportivo que tenga ante mí: maratón, doble maratón, 10 kilómetros de natación…”.

Para triunfar es fundamental asumir que el esfuerzo y el sacrificio forman parte del juego, “porque a mí también me duele el alma mientras corro. Esos momentos mágicos tan difíciles de describir, en los que el cuerpo y la mente fluyen en armonía, suelen durar muy poco. Se sufre mucho”, asegura.

Aunque en ocasiones lo pudiera parecer, ni siquiera Josef Ajram es infalible. Un día malo lo tiene cualquiera: “¿Nunca he sufrido una pájara? Claro que sí. Y he pinchado. Y me he retirado. Pero, como dice Ralph Nader, ‘tu mejor maestro es tu último error’. Aprendo la lección y sigo hacia adelante”. No se considera ningún superhéroe, “eso, mi padre, que cura a 25 niños al día en su consulta de pediatría”.

Tras su desbordante energía no hay más artificio que entrenamiento y un buen descanso: “Duermo todo lo que puedo. Soy el tío más feliz del mundo si me voy a dormir a las 10 de la noche. Eso sí, me encanta levantarme muy temprano, sobre las 6:45 y, si puedo entrenar a primera hora del día, mejor que mejor. Así ya lo tengo hecho”.

INDEPENDENTISMO

Su dieta tampoco es muy diferente a la del común de los mortales, aunque confiesa haber desterrado, hace un par de meses, la carne de su menú semanal, “me gusta pero no soporto el maltrato animal y ya no la como”. Más allá de eso, como única peculiaridad, apunta su afición por salir a entrenar en ayunas, “así el cuerpo se acostumbra a tirar de la reserva de grasas y voy más preparado para las pruebas de larga distancia en las que suelo competir habitualmente”.

Ajram no sólo se moja en los triatlones en los que compite. Y, aunque por el momento no milita en ningún partido político, a pesar de que ya le han tirado los tejos, no se corta un pelo y dice lo que piensa. Caiga quien caiga. Y sin importarle los enemigos que puedan granjearle sus opiniones.

Abiertamente contrario al independentismo catalán, asegura haberse sentido “muy sorprendido” por el revuelo causado por su posicionamiento público. “Aplico mis conocimientos bursátiles a todos los ámbitos de la vida. Me gusta estudiar el comportamiento humano porque las personas son las que hacen subir o bajar las acciones. Y también me interesa mucho todo lo que ocurre en las redes sociales. Curiosamente, lo que más me ha llamado la atención no son los insultos de los independentistas, que son una minoría, sino que la gente pro España me diga que soy un valiente. Me parece muy preocupante vivir en una sociedad en la que poner la bandera de tu país suponga un acto de valentía y no de normalidad. No lo entiendo”, afirma.

El drama que vive el pueblo sirio, compatriota de su padre, también le toca de lleno. “Creo que la sociedad occidental lleva demasiado tiempo dejándose contaminar por la información de los medios de comunicación erróneos y, durante años, ha permitido las atrocidades que se estaban cometiendo sobre la sociedad siria. Ahora todos se llevan las manos a la cabeza y pretenden arreglar de un plumazo todo el mal que no se paró en su día”.

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