“No quería seguir viviendo”

Esas fueron las palabras del mejor atleta olímpico de toda la historia, Michael Phelps. Quien se hubiera imaginado que un deportista con semejante éxito y sin ninguna dificultad visible podría repetir semejante frase.

Ni siquiera ganar 28 medallas olímpicas garantizan poder sortear problemas tan habituales en la sociedad actual como la ansiedad o la depresión. Así lo confesó Michael Phelps, que como muchos otros deportistas, pasó momentos muy complicados en su vida.

Phelps se sinceró en el programa ‘Charlas de vestuario’, conducido por el jugador de la NBA Kevin Love, quien también sufrió de este tipo de problemas psíquicos y pretende mostrar que la vida de cualquier deportita no es tan feliz como nosotros creemos.

En el segundo programa Phelps habló sobre su lucha contra la depresión durante su carrera y cómo por el miedo al rechazo se resistió a compatir su situación:

Me prepararon para ser este atleta, esta persona y después de un tiempo simplemente llegué al punto en que no me gustaba ser eso», explicó el nadador. «Eso me llevó a un punto tan bajo que no quería estar vivo

«Puedes ser el hombre más fuerte del mundo que vas a seguir teniendo estos problemas. Y eso me pasó a mí. No quiero que mis medallas definan quién soy. Tener la posibilidad de salvar una vida es mejor que ganar una medalla de oro», argumentó el de Baltimore, que afirmó que compartir su situación le ayudó a controlarla: «Vi que comunicándome, abriéndome y siendo uno mismo se ayuda a mucha gente».