Han pasado varios meses ya después del último “gran desafio”.

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Esta vez fue un camino distinto, transité el proceso desde otro lugar, quizás con un poco mas de consciencia sobre la distancia (y el susto respectivo de la toma de consciencia!).
Salí para Floripa el día jueves con un gran amigo, que no solo estuvo ahí alentándome y aconsejándome durante mi primer “gran distancia” sino que este año el solo me acompañó de nuevo. Por siempre agradecida Adrian De Luca de tus experiencias y consejos!!

Salimos, como dije, el día jueves, si bien el pronóstico marcaba lluvia el fin de semana activé mi modo positivo y pensé que seguro estaba errado, y que en ese caso iba a ser igual para todos.

Llegamos con lluvia y un poco de clima fresco. Si bien Floripa suele tener un clima bastante amable, en mayo suele ser bastante cambiante…tal es el caso. Vi pocos rayitos de sol pero me mantuve positiva, estaba feliz de estar en esa largada de nuevo.

Retiro de kits, encuentros con gente querida, mates, playa, sonrisas, y hasta peluquería incluída, todo eso hasta el sábado a la noche. Donde la cena es casi de merienda, este año entregue la bici en el primer turno el día anterior así que ya estaba sin responsabilidades desde temprano. Sólo quedaba disfrutar de la fiesta.
Como decía, el sábado cenamos temprano, y si algo me gusta de mis amigos/compañeros/familia de entrenamiento es que realmente disfrutamos esto, no tenemos caras largas ni dolores de panza, y si algo de esto pasa seguramente alguno se encargué de recordar que pagamos por esto y que es casi obligatorio sonreír y disfrutar. Asique son un complemento perfecto.

Llego el dia. De nuevo.
Por primera vez en floripa se largó por tandas, estás empezaban 6.45, nosotras las mujeres largamos 8, una hora y cuarto despues. Sólo nosotras. Y con el condimiento de que cuando nos tocó el turno se largó a llover.

El viento ya era protagonista y ahora también la niebla.

Particularmente no tengo problemas en el agua, asique para mí mientras más difícil esté la condición más cómoda me siento. Tal así que salí en una hora y cuatro minutos. Sabía que había estado bien pero aun así yo quería una hora. No me conformé, hasta ese momento dudaba en si me iba a poner abrigo o no durante la etapa de ciclismo, la verdad es que hacía frío, y uno cuando sale super excitado del agua lo que menos siente es el frio, se siente mucho calor. Pero ese frío después aparece en forma de dolor de panza, temblor o autoinsulto.

No lo decidí, salí del agua y resolví. Sentí calor, salí solo en remera. Y menos mal. Son 180km de ciclismo, la lluvia no paraba y cada vez era peor. El frío se sentía y bastante pero en los momentos en que subía al morro y aumentaba la humedad el calor aparecía, y además si me ponía campera iba a quedar mas mojada todavia.

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Hasta el kilómetro 110-130 aprox la lluvia no dio tregua. Los descensos de los morros son peligrosos en sí y se hacen a 70km/h, ahora hay que imaginarse lo que son mojados, queria realmente hacerlo bien, ese era mi plan, se que nado bien y corriendo pongo la cabeza pero el ciclismo es mi punto a super hiper mejorar y en larga distancia es donde mas se nota pero al parecer ese no era el dia para mejorar.

Pensé en bajarme sana y salva de la bici, después de los 140-150kms. los reflejos ya casi ni existen, tomar una decision lleva minutos y generalmente es difícil que sea la correcta así que pensé que (y después de ver tantas personas caídas y lastimadas) decidí que, iba a dar lo mejor de mí, pero no iba a volverme loca para bajar los minutos.

No era el día.

Al final del ciclismo paró de llover y aumentó el frio, ya estaba lista para correr asique ese no significaba un problema. Esta vez decidí que iba a ser mas ingestas de comida en menos tiempo, en la bici sólo tome un gel al salir del agua porque es dificil hacer otra cosa pero después fue toda comida sólida, barras de proteína, frutos secos, barras de cereal, sandwiches de jamón y queso, todo vale, sumado a bebida isotónica y agua, si bien no hacía calor y uno no siente esa sed de otros días, es necesario igual que los días de calor, todavía quedan varias horas por delante.

Me bajé a la transicion bastante mareada, supongo que estuve durante mucho tiempo en el acople, se me nubla la vista por un par de minutos y ruego que nada ni nadie se me cruce adelante…medio peligroso pero ya estoy entregada 🙂

Sabía que no había sido un tiempo genial de bici pero estaba a salvo y lista para correr.

Durante los 42.195 metros llovió durante casi todo el tiempo. En los momentos en que la lluvia paraba yo sentía un calor fatal que hasta hacía que me moje la cabeza en los puestos de hidratacion, la humedad estaba bien protagonista.

La gente afuera preguntaba si teníamos frío, ellos estaban muy abrigados, pero dentro de la carrera habia mucho calor!

Son tres vueltas, una con super elevaciones de 21km y dos de 10.5 relativamente llanos y con bastante viento.

En esa primer vuelta (y en todo lo demas) quise recuperar esos minutos que tenía de deuda conmigo misma. El año anterior habia caminado las subidas tremendas y bajado con mucho cuidado en los descensos. Esta vez no.

Subí corriendo y bajé corriendo, rezando no tropezarme ni que nada se interponga porque terminaba adentro de una ambulancia seguro. No pensé. Me tire en todas.

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La primer vuelta fue bastante buena, después se corre con el corazón, me senti bien, fuerte y motivada, acompañada en la oscuridad de la ruta por todas las personas que me hacen mas fuerte todos los dias, iluminada por los que no están pero se que me miran y me cuidan de todas esas cosas que no veo. Corrí sola pero en equipo. Por momentos me sentí débil y por otros me sentí tan fuerte que podría haber corrido otro ironman sin parar (idealmente!).

Termine esas dos vueltas de 10.5 y me llene de valor, de amor, de ganas, de sed de más, de deseos de ser mejor, de agradecimientos, de lagrimas y de sonrisas por una vez más, tener salud para ser finisher.

Ahora vuelve a empezar lo mejor!