Para completar cada una de las etapas de la máxima prueba del ciclismo, los ciclistas debean consumir entre 6 mil y 9 mil calorías por día, el doble o triple de una persona con actividad física promedio.

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El esfuerzo por ingerir tal cantidad de calorías durante la carrera es intenso pues según los expertos, el cuerpo humano sólo puede absorber 350 calorías por hora, mientras que los ciclistas llegan a quemar hasta mil calorías en ese mismo lapso en un recorrido de 3 mil 656 kilómetros durante 20 días.

¿Cómo hacen los competidores para mantener la energía? Un día cualquiera en el Tour de Francia ocurre de la siguiente manera:

  1. Al despertar, cada ciclista bebe jugo.
  1. Después, un enorme bufet los espera en los hoteles donde se hospedan para consumir a manos llenas carbohidratos y azúcares pero una baja cantidad de fibra ya que podría aumentar el volumen de su estómago, algo nada bueno para ellos.
  1. Una vez terminado el enorme desayuno, viajan en camiones a las líneas de salida pero los viajes son, así como el desayuno, un festín. Durante el trayecto a la línea de salida consumen barras deportivas y bebidas energéticas todo para cubrir la ingesta de calorías necesarias.
  1. En la línea de partida su atención debe estar en la carrera y manejar su energía para no agotarse antes de tiempo. Durante la carrera algunos equipos dan a los ciclistas geles energéticos así como sándwiches y pasteles de arroz mientras pedaleaban con el fin de darles energía para llegar al final del día.
  1. Terminada la etapa diaria de la carrera, los ciclistas deben recuperar las enormes cantidades de calorías que habían quemado. Así, después de un baño, cenan una monumental comida de aproximadamente 2 mil calorías, incluyendo una gran cantidad de proteínas para reparar los músculos que puestos al limite de su funcionamiento.
  1. Mantenerse hidratado es fundamental y para lograrlo cada competidor consume en promedio hasta siete litros y medio de agua a diario para estar en las mejores condiciones.

No sólo es comer por comer. Los chefs que alimentan a estos deportistas de alto rendimiento se enfrentan con sus propios retos, como los gustos y alergias de cada ciclista. Incluso su labor puede presentar pruebas inusuales como ocurrió en 2008 cuando el equipo Garmin pidió al chef en turno una dieta libre de gluten lo cual resulto ser un desafío —tanto para cocinar como para darles a los deportistas las cantidades necesaria de calorías— ya que no debía incluir panes ni pastas, dos elementos que se les suele dar a los ciclistas en cantidades abundantes.

Sumado a esto, las comidas no sólo son calorías, es felicidad a cada bocado pues algunos ciclistas, y sus equipos, aseguran si comen dietas sabrosas, pedalean mejor.

A pesar de la enrome ingesta de calorías que hacen estos deportistas han bajado mucho de peso gracias al intenso esfuerzo realizado durante la competencia.