Es el maratón más popular del mundo, tanto que sus 50.000 participantes anuales son los elegidos de una catarata de solicitudes mucho mayor procedente de todos los rincones del mundo. Se calcula que solo uno de cada cinco atletas que hicieron la solicitud para la edición 2015 lograron una plaza para correr en Nueva York, lo que significa que las solicitudes, procedentes de 125 países, fueron algo más de 250.000.

Ese ‘embudo’ entre el interés que despierta la carrera y el tope de participantes que imponen sus organizadores por cuestiones logísticas se resuelve desde hace muchos años con un sorteo. Pues bien, ese sistema, esa ‘lottery’, según la expresión en inglés, es el que ha provocado una demanda de dos corredores populares del estado de Utah a New York Road Runners, la entidad que organiza el maratón, al entender que es un procedimiento ilegal.

Charles Konopka y Matthew Clark, los demandantes, alegan en su demanda que los organzadores de la carrera violan las leyes de Nueva York porque solo las autoridades estatales pueden aplicar el sorteo como filtro en una prueba deportiva. Piden 10,56 millones de dólares en daños y perjuicios, cifra equivalente a los ingresos conseguidos procedentes de los cientos de miles de atletas que no lograron ser admitidos en la prueba entre 2010 y 2015, y que previamente tuvieron que pagar cada uno 11 euros no retornables para poder formar parte de la ‘lottery’.

La demanda llegó la semana pasada, el mismo día que New York Road Runners abría el proceso de preinscripción para el sorteo de dorsales de la edición 2016, que tendrá lugar el 6 de noviembre. La entidad que organiza la carrera no ha declarado aún nada al respecto de la demanda.

Los preinscriptos en el sorteo que finalmente son agraciados con la entrada en el maratón deben pagar entre 216 y 347 dólares por la inscripción definitiva, pero esos precios no forman parte de la demanda. El año pasado, casi el 99 por ciento de los 50.235 corredores que tomaron la salida en Nueva York acabaron los 42.195 metros, incluyendo a la más veterana de las atletas, una holandesa de 84 años.