Madrid, 1 mar (EFE).- Único de la historia con cinco títulos mundiales, el español Javi Gómez Noya, que no pudo luchar por el oro olímpico en los Juegos de Río de Janeiro (Brasil) debido a una lesión, se tuvo que ‘conformar’ el año pasado con ganar su cuarto título europeo y con elevar a rango social el triatlón, al recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes.

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En la segunda parte de una entrevista telefónica con la Agencia EFE desde Abu Dabi, donde el sábado arranca una nueva edición de las Series Mundiales del deporte que une la natación con el ciclismo y la carrera a pie, el astro gallego, medallista de plata en los Juegos de Londres 2012, explica cómo afronta una temporada que para él puede ser crucial en el devenir de las siguientes.

Pregunta: ¿No se le hará raro salir con un dorsal que no sea el 1?

En Abu Dabi lo hará con el 26 (el 1 será para Mario Mola; y el 2 para Fernando Alarza, campeón y tercero en el último Mundial, respectivamente).

R: ¿El 26? Pensé que sería peor. Es algo raro, sí. Es complicado, porque no puedes elegir el mejor sitio en el pontón. Pero habrá que adaptarse, coger el mejor de entre los que están libres. Y, sobre todo, nadar rápido. Que me hará falta.

P: En tres semanas cumplirá 34 años. ¿Esta temporada va a ser decisiva, a la hora de definir cómo serán las siguientes?

R: Yo creo que sí. Porque tomaré una decisión. Y no quiere decir que si me sale bien vaya a seguir en distancia olímpica hasta los Juegos de Tokio 2020; y si me sale mal, no. Al final será lo que me apetezca.

P: Pero la sombra del Ironman es alargada, ¿no?.

R: El Ironman está ahí. Es un reto importante. Pero, al final, haré lo que quiera. Tengo la libertad de decidir cómo seguir con mi carrera deportiva.

P: ¿Le dio muchas vueltas a lo de perderse los Juegos de Río al haberse lesionado sólo un mes antes?

R: Muchas vueltas, no. En realidad el día que me caí (de la bicicleta, mientras se entrenaba, en Lugo) y poco más.

De las cosas que he aprendido en el deporte es que en estos casos no puedes cambiar nada. Si te rompes un brazo no hay nada que se pueda cambiar. Es cierto que da pena, que te da rabia. Y resulta muy raro ver la carrera por la tele.

P: ¿Dónde estaba? ¿Dónde vio por la tele a los Brownlee hacer un doblete histórico (Alistair ganó y Jonathan capturó la plata)? ¿Qué sintió, al ver esa carrera?

R: Estaba en casa. Y lo que decía: es raro. Pero no puedes hacer nada por cambiar la realidad. Fue una carrera predecible. Los Brownlee hicieron todo lo que tenían que hacer. Y haciéndolo, tenían todas las papeletas para que la carrera acabase como acabó.

P: Si tiene que elegir sólo una, ¿prefiere capturar el oro olímpico en los Juegos de Tokio o ganar el Ironman de Kona (Hawai)?

R: Prefiero ganar el oro en Tokio.

P: ¿Y cuál de las dos ve más factible conseguir?

R: (duda un poco) No lo sé.

P: ¿Y ganar el oro olímpico y el Ironman? ¿Sería posible, aún?

R: ¿Y por qué no? Si acabas marcándote dos objetivos, no tienes por qué renunciar a ninguno de ellos.

P: ¿Ya hace mucho calor, ahora mismo, en Abu Dabi?

R: No mucho. Estaremos a 22 o 23 grados. Aunque el fin de semana dicen que subirá a 29; y puede hacer ‘calorcillo’.

P: Y eso, ¿le agrada o no?

R: No sé. En cualquier caso, será lo mismo para todos.

P: ¿Se ha llevado la guitarra eléctrica a Abu Dabi?

R: No, no (ríe). Ya traigo demasiados bártulos. La guitarra no la traje.

Agencia EFE

Adrian R. Huber