Kilian Jornet completó su proyecto más ambicioso: coronar el Everest sin la ayuda de oxígeno embotellado, ni sherpas o cuerdas fijas en 26 horas!

 

“Vi una puesta de sol espectacular… Estaba solo pero veía luces de frontales, tanto en la vertiente norte como en la sur, de expediciones que comenzaban el ascenso. Enseguida empecé a bajar.”

Subío con lo puesto, sin radio ni teléfono, durante varias horas no se tuvieron noticas sobre su ascenso lo que generó un alto grado de preocupación teniendo en cuenta la dificulta que presente el Everest, sobre todo los últimos cientos de metros donde la trepada se vuelve más técnica.

El reto era subir y bajar el Everest, de 8.848 metros, lo más rápido posible, en 30 o como mucho 40 horas, con salida y final en el monasterio de Rongbuk, el último núcleo habitado por la vertiente tibetana.

Jornet eligió finalmente la ruta clásica de la cara norte por la acumulación de hielo en el otro itinerario que barajaba, el corredor Norton.

Partió a las diez de la noche del sábado, hora local (5,45 horas menos en España), de Rongbuk y ayer por la mañana tuvo su primer contacto cuando se encontraba a unos 7.500 metros.

 

Aún se sentía con fuerzas, pero 200 metros más arriba empezarían los problemas.

 

“Hasta los 7.700 metros me he encontrado muy bien y avanzaba según el planning previsto, pero a partir de ese punto me he empezado a encontrar mal, supongo que por un virus estomacal. Desde allí he avanzado muy lentamente y tenía que ir parando cada poco para ir recuperándome. Finalmente he llegado a la cumbre a medianoche”, declaraba esta mañana.

 

Para intentar recuperarse se detuvo 15 minutos en el campo 3, a 8.300 metros, pero los vómitos y las rampas le obligaron a interrumpir la marcha varias veces.

Muy debilitado por estos problemas, inició el descenso y no ha sido hasta esta mañana, a las 12,15 (hora local), que llegaba al campo base avanzado (CBA), a 6.500 metros. Su estado le impidió volver hasta punto de partida, el monasterio de Rongbuk.

Si bien las 26 horas empleadas por Jornet son una excelente marca, lo cierto es que no existen precedentes de récords de velocidad con el mismo itinerario y en las mismas condiciones.

Pero hoy no todo han sido buenas noticias. Esta mañana partía desde el campo base de la cara sur un grupo de cinco sherpas para rescatar a un montañero de Pakistán y a su guía de altura nepalí, que ayer habían alcanzado la cima, pero que al no poder regresar al campo 4, pasaron la noche a la intemperie, a una altitud de unos 8.500 metros. El sherpa sufre congelaciones en todos los dedos de las manos y su estado genera inquietud.

El equipo de rescate no ha conseguido hasta el momento bajarlos hasta el campo 3 o el 2 y en estos momentos se encuentran en el campo 4, a unos 8.000 metros.