Pocas cosas en la vida son más motivadoras que ser ovacionados. Si competís con cierta frecuencia vas a entender el poder de aliento de amigos, familiares y extraños.

tour-de-france - touching riders

“Oímos un grito de júbilo y lo asociamos con la felicidad y la aprobación de lo que estamos haciendo, y asumimos que quienes nos están animando están contentos”. Dice el  dice el psicólogo deportivo Jeremy Lázaro. “Esta conexión emocional tiene una reacción en cadena directa, generando un efecto de muy importante sobre los competidores”.

“De esa forma se obtiene de la multitud lo que está transmitiendo y repentinamente cambia tu estado de ánimo “, dice Sarah Cecil, especialista en psicología deportiva del Instituto Inglés del Deporte.

Tu cerebro determina cómo te sentís físicamente, y que está muy ligado a tus emociones. Cuando te sentis feliz, tu cuerpo generalmente se siente con menos dolor y mejora tu rendimiento. “

Antes de la Juegos Olímpicos de 2012 de Londres, Bradley Wiggins dijo: “Creo que correr en casa hace la ocasión un poco más especial. En cuanto al rendimiento uno se entrena para ejecutar una carrera en cualquier lugar, pero creo que no se puede subestimar, especialmente en las pruebas de ruta, lo mucho que la gente nos va a rugir las nueve veces que pasemos por Box Hill en ese curso de contrarreloj”.

Y funcionó, por supuesto, y él ganó el oro, pero no tenés que ser un atleta olímpico para sentir los beneficios.

Los especialistas usan una técnica llamada “Anclaje” que permite recrear algunos de los efectos positivos de una multitud, incluso cuando no están allí. “Pensá en un momento en que la multitud que vitoreaba y tratá de asociarlo con algún gatillo físico, tal como apretar el manillar cuando estás pedalenado para después volver a reproducirlo” dice Jeremy Lázaro. “Vas a poder utilizar ese disparador cuando necesites un impulso