El único demoninador común es la necesidad de no desfallecer hasta encontrar los límites del cuerpo, y una vez allí, seguir.

Son las historias de cinco de los atletas más extremos del mundo, que han logrado o están por lograr metas impensables.

 

Nick Bourne

Nick Bourne fue el instigador de una de las travesías más exigentes imaginables: cruzar todo el continente africano en 34 días, de norte a sur.

Junto a él, en el equipo Carocap estuvieron David Kinjah, Mark Blewett, David Martin, Adham Mahmoud y Cameron Campbell, quienes recorrieron pedaleando los 10.643 kilómetros entre El Cairo, en Egipto, y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.


“Es muy difícil. Te puedes imaginar que hay días que recorremos 370 kilómetros y algunos de los caminos en los que rodamos están en tan mal estado que ni pensarías meterte en ellos con una bicicleta de montaña”, describió Bourne.

“En verdad que sientes cada pequeño hueco o piedra que pasas. Ha sido increíblemente duro, tanto para el cuerpo como para la máquina. Una de las cosas que no esperábamos eran temperaturas tan elevadas, de unos 50 ºC, y nos cuesta consumir la cantidad de agua que necesitamos”.

Antes de completar la ruta el pasado 16 de noviembre, Bourne expresó su sentimiento.

“Muy emocional por toda la travesía, es como si vivieras una odisea cada día, con sus dificultades, algunas que la esperas, otra no. Todo lo que pasamos juntos y el sacrificio de mi familia para que yo lo pudiera realizar”.

Mark Allen

¿Te imaginas participar en una prueba de natación en aguas abierta, o una etapa del Tour de Francia, o en un maratón de tu ciudad favorita? ¿Te imaginas competir en todas ellas el mismo día?

Sólo alguien de hierro podría hacerlo, como Mark Allen, seis veces campeón del Ironman de Hawái.

“Una de las cosas más fascinantes es que desde que sales hasta que cruzas la meta hay unas mil veces en la carrera en las que piensas que es muy duro, que no puedes hacerlo”, explicó Allen.

“Te dices, ‘es muy largo, no hice el entrenamiento adecuado’. Comienzas a dudar y de alguna forma encuentras algo dentro de tu cuerpo que ni siquiera sabías que lo tenías, una fuerza, una calma, una voluntad, que te permite seguir”.

“No abandonas, no importa si caminas en el maratón o te sientas un momento al borde de la carretera, luego das el siguiente paso, luego otro y así vas. De algo que sientes era imposible, pasa a ser algo posible y luego se transforma en un momento increíble”.

“No es un día divertido, pero es algo mágico de hacer. Por supuesto que no es para todo el mundo, pero cualquiera que vea un Ironman va a sentir algo, se sentirá motivado, tal vez no para hacer un Ironman, pero sí para hacer algo más de lo que está haciendo”.

Jacob Zurl

No es un ciclista como cualquier otro.

A Jacob Zurl le gustan los retos hasta un punto extremo y se convirtió en el ciclista que completó el cruce más rápido por la carretera más peligros de los Himalayas.


Le tomó 40 horas rodar a través de las condiciones especiales de la cordillera más alta del mundo, hasta el punto que tuvo que recurrir a un truco especial para poder hacerlo.

“El entrenamiento fue muy duro y no pensaba que iba a batir un récord. Fue muy duro por la altitud. Tenías que dormir a más de 3.500 metros y el primer día no pude hacerlo. El aire era muy seco y hacía mucho calor. Siempre he tenido problemas con mis pulmones y al estar allí fue muy difícil poder rodar rápido por el Himalaya”, dijo Zurl a la BBC.

“La mayoría del trayecto se rueda sobre superficie de tierra que lo hace muy exigente para tu cuerpo y tus brazos”.

“Pero es genial, es una aventura, estar allí, con unos paisajes espectaculares, diferente a cualquier parte del mundo. Es especial ser capaz de hacerlo, de estar en el Himalaya”.

“Recurrí a unos trucos para poder soportar el dolor y estar en el sillín tantas horas. Uno clave fue escuchar música, siempre la misma, Free de Natalia Kills. Fue por el ritmo, porque después de un tiempo ya no la escuchas, la oyes, pero no la escuchas, pero si no la tuvieras te darías cuenta”.

Kilian Jornet

Es el hombre que sube y baja más rápido las montañas, el campeón mundial de carreras extremas de resistencia.

Pero también se destaca en escalada y en montañismo.


Por algo Kilian Jornet es calificado como “el atleta de resistencia más dominante de su generación”.

“Amo las montañas, soy una persona que disfruta estar allí y explorar las montañas. Trato de ir rápido, me gusta exigirme y así como me gusta descubrir montañas y valles, también me gusta descubrir lo que está dentro de mi y por eso busco saber dónde están los límites”, cuenta.

“Comencé los deportes de montaña cuando tenía tres años, que fue cuando comenzamos”.

“Trato de ir rápido, me gusta exigirme, y así como me gusta descubrir montañas y valles, también me gusta descubrir lo que está dentro de mi y saber dónde están los límites”.

Kílian Jornet

“Por supuesto que es peligroso en las montañas y es importante saberlo. A medida que más tiempo pasas menos sabes ya que hay tantos peligros diferentes. No existe un lugar donde no haya riesgos, como en una ciudad o allá arriba”.

“Me gusta sentir esa libertad, cuando va a un lugar que tiene un poco de riesgo y te exiges llegas a un punto en el que no te sientes cómodo, pero es interesante cómo te sientes, la adrenalina y llegar a un momento de paz interior”.

“En mi deporte hay copas del mundo y torneos, pero cuando llegas a una cima y siempre hay otra detrás y otro valle detrás para descubrir. Eso es lo que me gusta a mí, más que repetir las mismas carreras”.

“Pienso que correré siempre tan rápido como pueda, y cuando comience a hacerlo más despacio, seguiré corriendo, y cuando no pueda correr, caminaré, y cuando no pueda caminar, estaré allí mirando la montaña, porque es algo que puedes disfrutar a cualquier velocidad”.

Ben Hooper

Ben Hooper es oriundo de Londres y el próximo mes de enero aspira cumplir uno de sus sueños: cruzar a nado el océano Atlántico, partiendo de Dakar, en Senegal, hasta Natal, en Brasil.


¿Cómo lo hará? Hooper se lo contó a la BBC.

Image copyright Swim Big Blue Expedition
Image caption Ben Hooper trata de recolectar los fondos necesarios para poder iniciar su travesía.

“Estamos hablando de unos 120 días nadando aproximadamente 12 horas diarias, para completar una distancia de unos 3.219 kilómetros. Nadaré durante dos sesiones al día, con un pequeño descanso en el medio. Y voy a dormir durante la noche en un bote de apoyo”, cuenta Ben.

El bote le permitirá mantenerse en el punto de la ruta recorrido, evitando el desvío por las corrientes, así como la visita inesperada de tiburones, medusas o de objetos flotantes que pueden ser peligrosos.

Uno de sus motivos es por una causa benéfica, el otro por un reto personal.

“Cuando tenía cinco años casi me ahogo en una piscina en Bélgica, en los días finales de la escuela. Me quedé sin fuerza, vi todo negro y me fui hasta el fondo. Casi muero”, relató.

FUENTE: