Empezar a correr es una decisión acertada, el running es una manera de prevenir enfermedades y ayuda a mejorar tu salud física y la mental.

Para empezar, los profesionales siempre recomiendan antes de comenzar a hacer una actividad física de manera regular, hacerse un chequeo.

Si tenés el “ok” de tu médico para comenzar a correr, tené en cuenta esta lista que te dejamos aquí con los errores más habituales del runner principiante.

“Todo el mundo sabe correr”

Error. Sí, es cierto que todos hemos tenido que correr en algún momento de nuestra vida, y que de pequeños nos encantaba, pero eso no significa que nuestra manera de correr, después de llevar años sin ser utilizada sea la mejor. La postura a la hora de correr es fundamental para prevenir posibles lesiones. No corras nunca con tensión o agarrotado. Los brazos tienen que ir sueltos haciendo un ángulo recto en el codo y las manos cerradas. La cadera tendrá que estar alta y la zancada debe ser natural, sin forzarla. Cabeza alta y mirando al frente, hombros relajados y a correr.

“Para correr, me pongo lo primero que encuentro…”

Error de nuevo. Cierto que si querés podés correr en pijama, pero sólo si llevás las zapatillas adecuadas. Y aquí se abre un mundo… Lo más recomendable es que te hagas un análisis de la pisada que te dirá si eres pronador, supinador o tienes una pisada neutra. A partir de ahí elegí unas buenas zapatillas que se ajusten también a tu peso y al tipo de entrenamiento que quieras realizar. No compres zapatillas muy ajustadas a tu talle, te pueden causar molestias al correr. Otro error frecuente es alargar la vida de las zapatillas hasta rozar la inmortalidad. Dependerá de su calidad y del uso, pero unas zapatillas de running que usas con frecuencia duran unos meses… Despedíte de ellas y compráte otras nuevas antes de sufrir alguna lesión seria.

Correr después de comer

Acabás de comer y la conciencia te dice que salgas a correr ya,  y que bajes eso que recién comiste. Y vos le hacés caso a tu conciencia, te preparás y a correr. No tardarán en llegar las molestias porque estás interrumpiendo la digestión. Lo más sencillo es que comiences a notar el denominado flato, pero si la comida fue muy pesada incluso podés llegar a vomitar por el camino. Lo mejor y más recomendable para evitar este error es esperar dos horas entre la comida y la carrera. Si no podés esperar tanto tiempo procurá que la comida sea liviana.

Objetivos inalcanzables

Poco a poco. Y aunque hace años estuvieras en plena forma, si llevás tiempo sin hacer deporte, tu cuerpo te demostrará que la forma cuesta recuperarla. Así que no te plantees objetivos inalcanzables, sino metas que puedas ir cumpliendo poco a poco, con constancia y esfuerzo. Los objetivos complicados sólo causan frustración y no es lo que buscamos cuando salimos a correr. Además tené en cuenta que no todo el mundo puede hacer lo mismo, no te olvides de tus límites y no fuerces por encima de ellos, puede incluso ser peligroso dando lugar sobrecargas y lesiones totalmente prescindibles.

“Elongar…¡para qué!”

Quizás uno de los errores del runner que comienza y no es consciente de lo necesario que son los estiramientos antes de empezar cualquier actividad física y después. Toda la tensión que generamos cuando corremos más el estrés del día se quedará en nuestro cuerpo. De ahí que sea tan importante invertir unos 15 minutos de elongación. Se recomienda hacerlo en sentido descendente, comenzando por los grupos más cercanos a la cabeza y terminando en los pies.

Más capas que una cebolla.

Transpirar no es obligatoriamente sinónimo de quemar calorías y es un error abrigarnos más de la cuenta, tanto en verano como en invierno porque hacemos que nuestro cuerpo se deshidrate más fácilmente. De ahí que también sea importante llevar ropa técnica adecuada a la actividad que vas a realizar y a la temperatura que haga.

“Hasta que no desaparezcan los calambres o algún pinchazo no vuelvo a correr”.

Los calambres y pinchazos musculares son muy habituales sobre todo cuando se comienza a practicar running. Si esperás a no sentirlas, la próxima vez que salgas a correr probablemente las notarás de nuevo, y que tu cuerpo se adapte a los movimientos de la carrera será un proceso más lento y doloroso. Así que la solución para enmendar este error es sencilla: salí a correr igual, desaparecerán antes y tu cuerpo se adaptará antes a las zancadas y demás movimientos.

Tratando de evitar estos típicos errores del runner principiante, lo mejor es que sigas un plan de entrenamiento lo más personalizado posible. En poco tiempo notarás mejoría y tu evolución será la motivación perfecta para seguir alcanzando objetivos.

Y no olvides que la constancia y la disciplina deportiva se pueden extrapolar a otros aspectos de tu vida para que alcances las metas que te propongas.