El triatlón es un deporte de moda, cada vez más personas quieren completar su primera prueba. Para muchos, enfrentarse a la natación es el gran problema y aun es más complejo si se tiene miedo a nadar en el mar. Anticipar acontecimientos fatales como posibles ataques de animales, no poder seguir nadando o ser llevados por corrientes… nos puede hacer entrar en estados de ansiedad y por tanto evitar enfrentarnos a esta actividad.

Superar este miedo por uno mismo es realmente complicado, por eso es recomendable contar con la ayuda de un entrenador. En este post voy a escribir algunos consejos que pueden ayudar a los entrenadores a trabajar este miedo con sus deportistas.

¿Cómo se supera?

Para superar este miedo hay que hacer salir al deportista de su zona de confort actual y agrandarla.
La ansiedad puede agudizarse en diferentes lugares: en la arena, donde apenas cubre, donde ya no puede ver el fondo. Debemos saber de qué punto partimos y también qué es exactamente lo que el deportista quiere lograr, es necesario comprender que el miedo es perfectamente gestionable. Tampoco hay que olvidar que temer el oleaje y las medusas entra dentro de lo considerado normal.

1. Generar buenas condiciones. Muéstrate y trabaja seguro. El mar debe estar en buenas condiciones y a una temperatura adecuada. Entrenad con neopreno y hazle saber que con uno puesto la flotabilidad está asegurada. Es importante que exista un vínculo de confianza. Háblale en un tono calmado y seguro antes de empezar y en un “idioma” que pueda entender. Si es una relación que fluye el trabajo será mucho más sencillo.
Empatiza y escucha cuál es su problema, pero poner el foco en el objetivo. Trata de que sea siempre atrevido en sus expectativas.

2. ¿Cómo y qué sientes? Trabajad con una escala de ansiedad donde 10 es el máximo y 1 es totalmente relajado. Antes de empezar plantea determinadas situaciones en las que el deportista deba decirte cuál es su nivel de ansiedad. Durante el proceso no dejes de preguntarle cómo se siente y en qué nivel se encuentra. Si en algún momento supera el nivel 8, debéis volver al lugar donde la ansiedad era menor y consolidar esa zona.

3. Trabaja con metas. Estas deben ser concretas, por ejemplo nadar hasta una boya. En mi opinión es mejor que el deportista no conozca la meta hasta que esté realmente cerca, de lo contrario puede incrementar su activación por creerlo “imposible”. Una vez conseguido, muéstrale un reconocimiento y celebradlo. Permanece en el lugar para consolidarlo y proponle continuar un poco más.

4. Sácalo fuera de confort. Progresivamente ve llevándolo fuera de su zona de seguridad. Hazlo despacio al principio y gradualmente más deprisa. Intercambia momentos de natación con otros de flotación. Habla con el deportista cuando estéis parados, pregúntale por su activación y no dejes de prestar atención a su lenguaje no verbal para saber qué ritmo debes tomar. Recuerda que no es un fracaso volver unos metros atrás si la ansiedad es muy alta. Deja que se acerque a ti, que coja tu mano si está muy ansioso, pero dale independencia. Cuando estéis en el punto más lejano, invítale a que vuelva a la orilla nadando en solitario; con esto ganará confianza e independencia.

5. Juega con su atención. Trata de que su foco de atención no sea el miedo. Pregúntale por cualquier otro tema cuando estéis simplemente flotando en el agua. También puedes hablarle de su técnica, invítale a que te de un feedback de ella. Si eres capaz de que la mayor parte de su atención no esté en el miedo, le será menos complicado nadar más metros.

6. Reconocimiento y feedback. Durante la sesión, al alcanzar un objetivo y al terminarla, no olvides reconocer y reforzar sus logros. También es aconsejable proporcionarle un feedback de lo que ha sido la sesión. Tras finalizar pregúntale cuánto cree que ha avanzado hacia la meta final.
Actualmente estoy trabajando varios procesos de este estilo en Melbourne. Es increíble lo que una persona mejora en cada sesión y la facilidad con la que ganan confianza. El proceso de gestionar el pánico a nadar en aguas abiertas es más sencillo y rápido de lo el propio deportista cree, pero es imprescindible trabajarlo con otra persona que sepa y crea que puede lograrlo.

 

 

 

El autor del articulo es Hilario Real; psicólogo y triatleta elite español viviendo en Australia. Hilario además es entrenador de triatlón, atletismo y natación. Puedes leer más en su blogwww.edlitamcoaching.com