Existen numerosos conceptos erróneos sobre el entrenamiento de fuerza, en los deportes de resistencia, como el triatlón.

 

 

 

En esta primera sección será importante poder poner en palabras algunas cuestiones relacionadas a estos mitos, y en las próximas se detallarán aspectos de entrenamiento y  posibilidades que se abren.

Lo primero que se puede decir es que el tamaño muscular NO es sinónimo de fuerza.

Nuestro objetivo como entrenadores para con nuestros atletas cuando estimulamos el desarrollo de esta capacidad, es lograr como resultado que sean más fuertes. La fuerza es la capacidad condicional madre que junto al desarrollo de las otras cualidades permite elevar niveles de rendimiento en un deportista, lo cual se encuentra muy lejos de que tengan que parecerse a un fisicoculturista.

El problema principal es que creen que el entrenamiento de fuerza los hará más grandes y más lentos, y esto será así cuando una  planificación no tenga especificidad del deporte, o no se encuentre pensada en términos de las necesidades del deportista.

Por otro lado hay una creencia que la realización de las tres disciplinas; nadar, pedalear y correr, son suficientes para estimular el desarrollo de la fuerza y llevar a lo más alto al rendimiento de un atleta.

Y esto no es así!

Un triatleta con biotipo para correr, pedalear o nadar, lo más probable es que haya asimilado la información sensorio-motriz necesaria y por ello haber logrado calidad y eficiencia técnica, muchas veces llegan a una meseta de estancamiento.

En este caso existe la falta de un área destinada al entrenamiento de la fuerza: la utilización de la sala de musculación.

Esto va a aumentar su rendimiento de la forma más óptima,  mejorando su economía de carrera, llevando a  un posible incremento  en el consumo de oxígeno, entre otros tantos beneficios.

De esta forma el atleta que incorpora el estímulo de fuerza, puede encontrar una gran ventaja.

Por otro lado hay un porcentaje elevado de personas que inician el deporte en la adultez y que normalmente no tienen una gran idea de cómo entrenarse.

Puede que simplemente se compren un par de zapatillas, una bicicleta, se inscriban en un natatorio y comiencen a entrenar.

Esta no es una mala forma de empezar, pero es importante  aprender cómo entrenarse, sobre todo para la prevención de futuras lesiones.

Para ello, es indispensable un desarrollo de fuerza direccionado a brindar solidez a las estructuras ósea, articular y muscular, para soportar las grandes cargas fisiológicas y mecánicas que implica la práctica de este deporte, y así poder, desde el cuidado de la salud, incorporar este deporte como estilo de vida y prolongarlo en el tiempo.

 

Prof.: Iván Tellnow

 

(Especialidad en alto rendimiento deportivo)