Esas fueron las palabras que estuve escuchando día tras día durante mis años en la piscina. Al fin y al cabo es una de las prioridades del buen nadador: si quieres nadar más rápido tienes que saber utilizar los pies.

El batido de pies es el gran olvidado de nuestras rutinas de entreno, nada es por casualidad y menos esta. En la década de los 60 el entrenador americano y doctor en la universidad, James Counsilman, afirmó que el 80% del impulso que realizamos cuando nadamos en estilo crol lo proporcionan los brazos y el 20% restante se debe a nuestro batido de pies. Curiosamente la energía que necesitamos para generar ese 20% es superior a la utilizada para nuestro movimiento de brazos, de ahí que a los nadadores nos dé tanta pereza hacer ejercicios de batido de pies.

Concentrarse en mejorar la brazada es la opción fácil pero no la más acertada. El batido de pies no solo aporta velocidad a nuestro estilo de nado también aporta estabilidad y sobretodo algo fundamental y prioritario para cualquier nadador: hidrodinámica.

La posición de las piernas es muy importante en la técnica del estilo de crol, el cuerpo debe estar suficientemente plano y horizontal para que el movimiento de pies sea efectivo y consigamos una posición lo más hidrodinámica posible.

Siempre tenéis que recordar que cuanto más arriba tengáis el culo, es decir, alineado con el tronco y la cabeza, los pies estarán menos hundidos. Ese suele ser el fallo más común entre los nadadores, porque hace que aumente la resistencia al avance, por lo que es importante fijarnos en llevar los pies alineados con el resto de nuestro cuerpo.

El cuerpo debe formar una línea recta con el fin de disminuir la resistencia que ofrece el cuerpo al agua y conseguir así que la patada contribuya en la propulsión.

Muchos contamos nuestra frecuencia de nado (ciclos de brazada por piscina) para tener una referencia sobre la eficacia de nuestro estilo de nado, pero ¿cuántos nos preocupamos de contar nuestra frecuencia de batido de pies?

Hay diferentes frecuencias correctas de batido de pies, todas dependen de la distancia que nademos, a más distancia de nado menos frecuencia de pies, algo lógico teniendo en cuenta el desgaste que supone tener un batido continuo y efectivo. De esta forma si tu objetivo es pulverizar tu mejor marca en la prueba de 100 metros estilo libre tu frecuencia sería de 6 patas por cada ciclo de brazada. Por el contrario si tu deseo es completar tu primera travesía de más de 3.000 metros la frecuencia de bateo sería de 2 patadas por ciclo de brazada.

Si quieres que tu patada de crol sea efectiva es necesario que tus rodillas y pies estén relajados y sean flexibles. El batido siempre tiene que ser subacuático y es preciso que la patada no salga del agua.

El movimiento perfecto empieza en la cadera, no en la rodilla como la mayoría pensamos, y termina en el pie. El pie bate de forma alterna dirigiéndose siempre hacia la superficie y manteniendo la posición horizontal del cuerpo.

Como todos sabéis la teoría siempre está bien pero es la práctica la que te ayuda a mejorar, así que es momento de tirarse al agua, mover los pies, subir el culo y nadar más rápido.

Autor: Santiago Ferrada

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