Una de las tareas más difíciles a la hora de enfrentar un triatlón, es mantener el peso y elasticidad muscular. La última se consigue entrenando durante los períodos recomendados, estirando mucho antes y después de cada ejercicio, pero ¿qué pasa con la comida? Todo el mundo se tienta alguna vez con comer más de la cuenta. Tenemos que recordar que nuestro organismo “extraña” algunos sabores particulares, sobre todo aquellos de proteínas y grasas animales.
 

 
Es que, sobre todo durante el entrenamiento, nuestro organismo está puesto a prueba constantemente. Las necesidades calóricas momentáneas pueden confundirse con un deseo real de alimentarse, por lo que damos un primer mordisco, después otro y así terminamos comiendo ocho empanadas en una noche.

¿Qué motiva esa necesidad?

Uno de los principios incuestionables de la supervivencia es alimentarse, por eso cada vez que estamos frente a un alimento calórico, nuestra “memoria alimenticia” envía señales químicas prácticamente irresistibles. Esto se debe a que esa parte de nuestro sistema nervioso, activa distintos mecanismos que “recuerdan” que los alimentos que tenemos al frente son muy buenos para almacenar grasas o nutrientes.

Este tipo de respuestas automáticas suelen incrementarse cuándo realizamos ejercicio o bien pasamos mucho tiempo sin ingerir alimentos (por esto es importante respetar las comidas y colaciones), por lo que esas señales químicas serán extremadamente seductoras.

Los permitidos

Entonces la pregunta se mantiene: ¿qué hacer si la gente nos invita a quedarnos a comer algo que van a pedir? ¿Qué comer a la hora de salir a comer afuera? ¿Cerveza y papas? Son interrogantes muy difíciles, ¿qué más tentador que unas papas con crema, cebolla y panceta con una buena morena? Con la cantidad de opciones que hay en la actualidad, pedir no se limita a hamburguesas o pizza, veamos algunas opciones de delivery saludable:

    • A la hora de pedir alimentos muy calóricos como las hamburguesas, debemos evitar las que tengan grandes cantidades de grasas saturadas, como la mayoría de los cortes vacunos y porcinos. Lo mejor será inclinarse por cortes de pollo sin rebozar o las vegetarianas.

 

    • Si no podemos resistir la pizza, hay que optar por las versiones “a la piedra” que tienen menos masa. También podemos pedir variantes con muchos vegetales, poco queso, en lo posible parmesano u otro con bajo contenido de grasa.

 

    • La gastronomía china y japonesa son dos opciones muy buenas para mantener el peso, pero hay que tener en cuenta que existen algunas preparaciones fritas, o con cortes grasos que debemos evitar. Lo mejor para nuestro organismo serán las sopas, los vegetales al vapor y el pescado. El sushi es una excelente apuesta, pero hay que tener cuidado con los aderezos cremosos y los rellenos tempura.

 

    • En el caso de las empanadas, existen muchas preparadas con rellenos más saludables que el clásico jamón y queso. La carne cortada a cuchillo suele ser magra, a diferencia de la picada. Si optamos por empanadas de verdura o “humita”, tratemos de evitar aquellas preparadas con ricota o crema.

 

  • Si salimos a algún lugar como una parrilla o similar, optemos por el pollo o los cortes de cerdo magros. Las claves a evitar en el asado son las grasas blancas o amarillas de algunos cortes, así como las achuras, ya que en muchos casos están compuestas casi exclusivamente de adiposidades.