Pues así como quien no quiere la cosa, ya ha pasado más de un mes desde que arrancó la preparación para la que será mi primera incursión en la distancia reina del atletismo. Además de convertirme en un tortuga en pantalón corto, he empezado a darle mucha más importancia a otros aspectos que aunque no están relacionados directamente con las zapatillas, cuentan tanto a más que sumar kilómetros.

asfalto correr

Estirar. Bien y con cabeza. Porque cuando crees que ya está todo el trabajo listo, aún falta el de recuperación. Además de dedicarle más tiempo que antes, trato de no descuidar mis puntos débiles (cadera y tibial) y a visualizar y sentir la musculatura. Antes de esta preparación, por supuesto que estiraba, pera no con tanto mimo. Era como un trámite que había que cumplir. Y con un gesto tan simple en apariencia, la diferencia se nota
Hidratación. Pues sí, la dichosa botellita viene conmigo a todos los sitios. De agua y a veces de sales. Este año en Vigo (Galicia, España) estamos viviendo un verano demasiado caluroso para nuestra zona así que estoy haciendo un esfuerzo grande por recordar que la hidratación no es exclusiva del momento en el que te calzas las zapatillas para ir a entrenar
Alimentación. Que esto es de libro, estarás pensando, pero a veces tengo que ponerme seria conmigo misma para no saltarme ninguna comida. Hay días en los que no es fácil, porque el entrenamiento se cuela a horas raras (conciliación en el sentido más extenso de la palabra) y me descoloca el estómago. Así que en este proceso, la merienda se está llevando todos los honores
Higiene postural. Y aquí va toda una declaración de intenciones, una carta a mis tacones. Querido míos (de 6 cm en adelante): vaya por delante que os adoro. Sois una belleza. Hemos vivido juntos tantos y buenos momentos… pero mi reto es absolutamente incompatible con vosotros. Y me quiero mucho. Y soy muy cabezota con mis cosas. Así que, el abandono que ya sufrís desde hace algunos meses, que pese al mismo nos permitía vernos de cuando en cuando, se convierte en permanente hasta diciembre por lo menos. Estaréis a buen recaudo en el armario, no me lo tengáis en cuenta. Snif…
Y ¿cómo lo llevas? Me preguntaban hace unos días… pues tengo que decir que, por el momento, bastante bien. He visitado el gimnasio más de lo habitual, para que mis piernas respondan y estén fuertes, y semana tras semana se van incrementando los kilómetros de una manera tan discreta, que apenas se nota el cambio.

Resulta muy motivador salir a correr con un objetivo en la cabeza, con un reto desconocido y apasionante que me tiene muy desconcertada (¿seré capaz de cumplir todos los entrenamientos? ¿y los rodajes largos? ¿y los 42 kilómetros? ) Muchas preguntas, que supongo que han pasado ya por la cabeza de tantos y tantos corredores que deciden dar el salto a los 42 kilómetros.

Y precisamente en estos días en Rubén Gadea planteaba una pregunta muy interesante en su blog: ¿Participas un maratóno compites en un maratón? La cuestión no pasó desapercibida en twitter y el debate fue la mar de extenso. Está claro que la eclosión del atletismo popular ha provocado que el respeto hacia algunas distancias, como el maratón, se pierda.

El análisis es tan amplio, que daría para un libro. Yo voy a participar en un maratón, en el que voy a competir contra mí misma. Pero creo que la “polémica”, si se puede denominar así, en esta masificación del maratón, está en la preparación, en el camino que cada cual recorre hasta llegar a la línea de salida. Ciertamente, cualquiera puede recorrer los 42 km caminando y ser finisher. Pero una medalla no es sinónimo de ser maratonian@. Personalmente, creo que ese término está reservado a los corredores que, dentro de sus posibilidades (no todos tenemos una genética keniata), hacen las cosas bien. Van paso a paso, y son rigurosos en su preparación, asesorándose con profesionales que saben de la materia.

Gadea hace otra reflexión: “Ahora viene el debate. Esta corriente de corredores que asaltan a la distancia reina, ¿Engrandece o desvirtúa la prueba?”. En mi opinión, creo que un maratón puede engrandecerse con corredores populares bien entrenados que llegan a meta y disfrutan de la prueba, y puede desvirtuarse con atletas de élite tramposos capaces de cualquier cosa por hacer marca.

Y así, con un tema del que podríamos estar hablando horas… ¡Os dejo que me voy a entrenar!

nuria sáinz

 

 

 

Nuria Sainz

www.lalluviasolomoja.com