Michael Phelps está de regreso para una secuela de su despedida olímpica. Esta vez, asegura, realmente es el adiós. Luego de retirarse solo para aplazar la despedida, Phelps estará en Río de Janeiro como el primer nadador masculino de Estados Unidos que compite en cinco Juegos Olímpicos.

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Ya es el atleta más condecorado en la historia de las olimpíadas con 18 medallas de oro y 22 en total. Pero a los 31 años de edad permanece como la estrella más grande en un deporte que también cuenta con la adolescente sensación, Katie Ledecky, y una competencia cada vez más diversa de posibles campeones en todo el mundo.

Se espera que Phelps sume de manera importante a su cosecha de medallas. Se clasificó en sus tres mejores eventos individuales y es posible que sea parte de los tres equipos de relevos en la potente delegación estadounidense.

Lo que no se debe esperar es un nuevo regreso.

Es el final“, sentenció Phelps. “Ya no más“.

¿Estás seguro de eso?

Fue todo“, reiteró. “El cuerpo no da más. Es mi última competencia“.

Phelps se retiró inicialmente luego de los Juegos Olímpicos de Londres, solo para cambiar de parecer 18 meses después.

Hace cuatro años, Phelps dijo que realmente no quería estar en los Juegos Olímpicos y no estaba en su mejor forma, pese a que fue lo suficiente para conquistar cuatro oros y dos platas. Volvió con una renovada pasión por la natación, solo para encontrarse con otro gran obstáculo luego de ser arrestado por segunda ocasión por cargos de conducir en estado de ebriedad.

Eso provocó que Phelps hiciera una transformación total a su vida personal. Fue a terapia, dejó el alcohol, se comprometió con su novia, hizo las paces con su padre, de quien se había alejado, y el mayor cambio de todos fue que se convirtió en padre por primera ocasión en mayo, tras el nacimiento de su hijo Boomer.

Sin importar lo que suceda en Río, es así como realmente se quiere despedir.