Son las 6 am, suena el despertador, nuevamente, soy infeliz. Me planteo seriamente saltearme esta sesión de entrenamiento.

 

Quiero quedarme en la cama y cualquier excusa me viene bien: Mucho frío, Lluvia, Calor espantoso… un rato más en casa, y cualquier pretexto me viene bárbaro.

 

monday-6-am

 

“Ok hoy me quedo”.

Cierro los ojos.

 

Pero automáticamente, mi cabeza empieza a reacomodar todos mis horarios ante el hipotético faltazo. Porque, para los obsesivos como yo, tenemos una unidad de tiempo para todo, el día bien organizado y el más mínimo detalle desarticula todo el itineario previamente digitado.

 

Yo tengo todo calculado, incluso sé cuanto tiempo me demoro en desayunar si pongo dos o tres tostadas, hay una diferencia de 50 segs. entre que las preparo y demás. Y claro, me molesta soberanamente salir de casa un minuto antes o después.

Sigo con los ojos cerrados, pero no estoy cómodo. Si sigo insistiendo, me día va a ser un desastre!

 

Además, si no entreno me sentiría mal y seguramente intentaría en vano sumar el trabajo de hoy al de mañana.

 

No…. de ninguna manera puedo quedarme en la cama, entonces arranco.

Como todos los días, salvo el domingo que descanso, tengo todo listo desde la noche anterior; me esperan las medias al pie de la cama junto al short y remera. Las zapatillas en la puerta de salida. También tengo mi mochila y la percha con mi outfit de trabajo.

Me subo al auto, todavía es de noche y no paro de preguntarme para que me anoté en esa carrera, incluso todavía me cuestiono cuanto podría variar mi resultado deportivo si hoy no entreno.

Tardo exactamente 17 minutos en llegar al punto de encuentro donde nos juntamos a entrenar, y de a poco me voy convenciendo que tomé la decisión correcta.

No hace falta que te cuente el efecto mental y físico que me produce cada entrenamiento, para todos tiene un color distinto.

Prendo mi smartwatch, espero la recepción de GPS y una vez que aprieto START, ya está. Me olvido de absolutamente todo. Soy feliz nuevamente.

El esfuerzo realmente vale la pena porque cada entrenamiento nos acerca más a nuestro objetivo.

Sin embargo, todas mis mañanas son iguales!

Autor: Gonzalo Gamen

Autor: Gonzalo Gamen.

Triatleta, Amante de los deportes y la Montaña.

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