Especialmente durante la primera parte de la década del 90 el ciclismo en pista tuvo un personaje como Graeme Obree que rompió los moldes.

Puso a prueba las reglas de la Unión Ciclista Internacional (UCI) con una bicicleta construida por él mismo y creó nuevas posiciones para correr que causaron controversia. Fue así que como amateur batió en 2 ocasiones el récord mundial de la exigente prueba de la hora y fue campeón del mundo en 2 oportunidades. Todo esto con el peso de vivir con depresión, enfermedad que lo llevó a intentar suicidarse en 3 ocasiones.

Obree mantenía una rivalidad con otro británico: el inglés Chris Boardman, convertido en toda una celebridad luego de haber ganado el oro olímpico en Barcelona 1992. Impulsado por este logro Boardman en 1993  se puso a trabajar para batir la marca de la hora, especialidad que lleva al límite al ciclista. Para tener una idea de lo dura que es Eddy Merckx, 5 veces campeón del Tour de France y considerado uno de los mejores de la historia, rompió la marca en 1972 y dijo que nunca más iba a intentarlo porque no quería someterse otra vez al sufrimiento al que se expuso.

En Glasgow, Obree, que había nacido en Inglaterra, pero él siempre se consideró escoses porque había hecho toda su vida allí, en silencio tenía los mismo planes que su rival. No contaba con tanto apoyo monetario como su oponente pero se las ingenió. Utilizando partes de un lavarropas viejo construyó The Old Faithul (la vieja fiel). La novedad más importante fue que colocó el manubrio debajo del pecho y adoptaba una postura similar a la de los esquiadores. Por eso se la llamó posición del huevo. Además sacó la barra paralela para poder pedalear con más facilidad.

Obree partió hacía Noruega con su invención a cuestas, a la cual muchos no le tenían fe. En el velódromo Vikingskipet de la ciudad de Hamar tuvo 2 intentos. El primero falló. Al día siguiente en 1 hora recorrió 51,592 kilómetros, dejando atrás los 51,141 kilómetros de Francesco Moser, poseedor del récord desde 1984. “Cuando rompí el récord de la hora fue mi intento de encontrar la explicación para sentirme ser humano. Me sentí totalmente realizado. Significaba que había pasado la distancia de Moser y no me importaba nada más”, recordó Obree. La alegría duró poco. Una semana más tarde en Bourdeos, Boardman, con una bicicleta diseñada por computadora, se apoderó de la marca.

Días más tarde de su hazaña comenzó el Mundial de ciclismo y allí logró el primero de sus 2 títulos en la prueba de persecución individual 4000 metros.

Cuando en un deporte en el cual la tecnología y la física cumplen un papel importante y aparece alguna novedad que no estaba prevista en los reglamentos, por lo general las federaciones tienden a prohibirlas. La UCI, cuerpo que gobierna el ciclismo a nivel mundial, no fue la excepción y declaró a la Old Faithul y a la posición del huevo ilegales. En contraposición reconoció la marca de Obree.

En los primeros meses de 1994 recuperó el récord de la hora (52,713 kilómetros) volviendo a desafiar las leyes de la UCI. Hizo una nueva versión de la Old Faithul que tenía el manubrio alejado del resto de la bicicleta, por lo cual los brazos quedaban completamente extendidos. A esta postura se la denominó Superman. La nueva ubicación se popularizó entre los ciclistas, logrando la mayoría muy buenos resultados, sin embargo más tarde esta fue prohibida por la UCI.

En septiembre Miguel Indurain, español que dominó el ciclismo durante la década del 90, quebró la marca del escocés.

Mientras el mundo hablaba de Obree, este luchaba con su depresión. En la adolescencia intentó suicidarse en 2 oportunidades: una vez con una sobredosis de aspirinas y la otra aspirando humo de un caño de escape. Cerca de Navidad de 2002 volvió a intentarlo. Se quiso colgar, pero la soga se cortó. La hija de un granjero de la zona lo encontró inconsciente. “Navidad siempre es un momento emocional para Graeme por el accidente de su hermano”, comentó Anne, su esposa, a los medios. En 1994 su hermano murió en un accidente de tráfico, lo que hizo profundizar la enfermedad.

Luego que la UCI, presionada por las grandes fábricas de bicicletas, le pusiera todas las trabas posibles a Obree, este pudo celebrar en la cara de los máximos dirigentes de la entidad. En 1995 el Mundial se disputó en Colombia. Allí Obree reconquistó el título mundial de los 4000 metros persecución y los premios fueron entregados por el presidente de la UCI, Hein Verbruggen. El nacido el 11 de septiembre de 1965 en Warwickshire considera este momento el más feliz de su carrera: “Fue un incentivo extra ganar sabiendo que Verbruggen era el que iba entregar las medallas”, explicó Obree a la BBC.

En 1997 se retiró de la actividad profesional porque le diagnosticaron una depresión profunda. Intentó retornar en 2000 con la idea de arrebatarle el récord de la hora a Boardman, quien volvió a ser recordman, pero no pudo. Actualmente compite en campeonatos para veteranos en Escocia o dando conferencias en las que cuenta sus experiencias. En diciembre de 2009 fue incluido en el Hall of Fame del ciclismo británico.

Sus logros inspiraron a una generación de ciclistas escoceses. El más destacado de ellos es Chris Hoy, quien en Atenas 2004 se colgó el oro olímpico en la prueba del kilómetro. “Encontré en Graeme Obree una figura para inspirarme cuando recién estaba empezando. Su vida es como un film de Hollywood. Más de uno la encontraría increíble si la mira en un cine”, comentó quien también intentó emular a su ídolo batiendo el récord de la hora y no pudo hacerlo.

Por supuesto que su historia no pasó desapercibida para el cine. Basada en su autobiografía, en 2006 se estrenó con bastante éxito en Gran Bretaña The Flying Scotsman(El Escocés Volador), tal el sobrenombre que se ganó por sus proezas deportivas. El papel de Obree lo encarnó Jonny Lee Miller, conocido por ser el protagonista de Trainspotting.

Nunca se subió a un podio en los Juegos Olimpicos, en los cuales participó solamente en Atlanta 1996, no corrió el Tour de France, aunque estuvo contratado por un equipo para hacerlo, pero por cuestiones no muy claras solo formó parte del mismo por 2 días. Sin embargo, todo esto no impidió que se hiciera un merecido lugar en los libros del ciclismo porque no sólo superó a quienes le ponían trabas desde los escritorios o a sus rivales, sino que Obree se ganó a si mismo.