Javier Gómez Noya ha luchado toda su vida en este deporte tan exigente para llegar a ser el mejor triatleta del mundo.

 

Sin embargo, no lo ha tenido nada fácil.

 
Después de ser diagnosticado con una “anomalía cardiaca”, fue vetado de las competiciones y vio como le quitaban su licencia. Por ese motivo, tuvo que luchar a capa y espada para recuperarla.
 
Después de toda la preparación para los Juegos Olímpicos de Río 2016, Javier sufrió un accidente con su bici cuando volvía a casa después de un entrenamiento. Una agonía solo comparable con tener que ver la prueba que había preparado durante 4 años desde el sofá de su casa.
 
A pesar de todas estas frustraciones, Javier ha mostrado su espíritu de lucha. Ha mantenido su cabeza alta y continúa entrenando fuerte y mentalizado en el futuro, más decidido que nunca para alcanzar sus objetivos.

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