Los dos son corredores, pero las formas de su cuerpo son totalmente diferentes.

Ellos son los velocistas y los maratonistas: los unos con músculos grandes y muy rápidos, y los otros ligeros y enjutos. A través de este vídeo te explicamos él por qué de las diferencias entre los cuerpos de estos dos runners.

La clave está en el modo de entrenar, ya que cada uno se prepara para un tipo de prueba diferente: la fuerza explosiva del velocista, que sólo necesita competir durante unos cuantos segundos, frente a la resistencia del maratoniano, al que le esperan horas de carrera por delante. ¿Cómo reaccionan los músculos frente a estos entrenamientos?

Los músculos están formados por diferentes tipos de fibras: las fibras de contracción rápida y las fibras de contracción lenta. Cada atleta trabajará de forma prioritaria el tipo de fibras que más le beneficien a la hora de competir.

Distintos tipos de fibras

Las fibras de contracción rápida nos proporcionan una gran cantidad de trabajo (de movimiento) de una forma inmediata, pero no tienen capacidad para mantener ese nivel de esfuerzo durante un período prolongado de tiempo. Cuando entrenamos estas fibras, llamadas también fibras blancas, su volumen y su peso aumenta.

Por el contrario, las fibras de contracción lenta nos garantizan un mayor tiempo de trabajo, aunque a un ritmo más bajo. Estas fibras, que también se conocen como fibras rojas porque tienen una mayor concentración de mioglobina y alta densidad capilar, se mantienen finas a pesar del entrenamiento.

El volumen muscular

El vídeo también nos da la respuesta a por qué un velocista cuenta con un mayor volumen muscular en el torso que un maratoniano. El velocista necesita una cierta proporción entre tren inferior y superior para mantener un buen ritmo en la carrera. Si sólo se centrara en el trabajo de las piernas su carrera perdería eficiencia, por lo que es imprescindible para él entrenar el torso y los brazos.

El maratoniano necesita ser lo más ligero posible para ganar segundos durante la carrera. Evidentemente no se necesita el mismo esfuerzo para mover 60 kilos que para mover 80, y esta diferencia es mucho más acusada cuando hablamos de carreras de larga distancia.

Vídeo | SEEQ.be
Fuente: Vitónica