¿Abandonaste tu rutina de running? Es el momento de reto­marla incluso con más fuerza.

Incluso los corredores más entregados pueden abandonar sus entrenamientos por motivos como una agenda muy apretada, unas vacaciones largamente esperadas o, lo que es peor, por una lesión. En lugar de preocuparte por cuánto tiempo tardarás en recuperar tu velocidad, es importante que relativices estos momentos de parón.

No deberías sentirte culpable por hacer una pausa en tus entrenamientos. En su lugar, céntrate en tu deseo de volver a correr. Si por cualquier motivo el polvo empieza a acumularse sobre tus zapatillas de atletismo, aquí te mostramos cómo volver a la acción.

1) MOTIVO DEL PARATE – DEMASIADAS PREOCUPACIONES

Si abandonaste tus entrenamientos para tener más tiempo en la oficina o para planificar algún evento importante pue­de que el periodo sin hacer ejercicio te haya dejado cansado e irritable. Los estu­dios científicos han demostrado que co­rrer es un método estupendo para elimi­nar el estrés, pero una vez que interrumpes la actividad es difícil reto­marla de nuevo.

PLAN DE REGRESO: UNA CARRERA CORTA

Hay carreras cortas (menos de 10km) con mucha frecuencia. Elige la que más te guste y anótate. Estar rodeado de otros corredores y de muchas personas animando eliminará todos tus males. Quedar a entrenar con un amigo también puede ayudarte a retomar la rutina de correr. Otra opción es comprarte un nuevo par de zapatillas o bajarte algo de mú­sica que te anime a salir a machacarte.

2) MOTIVO DEL PARATE: DESCANSO POSTCOMPETICIÓN

Tanto si has corrido tu primera carrera de 5km como el enésimo maratón, fina­lizar una competición supone un gran esfuerzo y te has ganado un merecido descanso. Sin embargo, con demasiada frecuencia la oportunidad de hacer un paréntesis te vuelve demasiado cómodo. Tomarse un breve descanso después de una competición es inteligen­te, pues permite que tu cuerpo repare el daño que produce correr a una intensi­dad elevada, aunque no siempre es fácil saber cuándo deben retomarse los entre­namientos.

PLAN DE REGRESO: UN NUEVO OBJETIVO

Recapacita sobre tu última competición y es­cribe en un cuaderno qué es lo que más te ha gustado (y lo que menos) sobre los entrena­mientos y sobre la propia carrera (si llevas un diario detallado de tus entrenamientos vuelve a consultar tus notas). Tus respuestas te ayudarán a ver qué es lo que te motiva, de modo que puedas planificar y establecer los objetivos para tu próxima carrera. Si tu expe­riencia global ha sido positiva puede que quieras participar en una competición de una ciudad lejana o intentar batir tu marca perso­nal. Por el contrario, si la experiencia de tu última carrera te ha dejado descontento, tal vez sea mejor que ayudes a un principiante en la próxima prueba.

3) MOTIVO DEL PARATE: VACACIONES

Correr te encanta pero tus zapatillas no forman parte de tu equipaje. Tomarse una o dos semanas de descanso no perjudica al estado de forma. Puede que te sientas un poco fuera de for­ma, pero lo importante es tu actitud hacia el ejercicio físico.

PLAN DE REGRESO: PONETE LAS ZAPATILLAS

Aunque únicamente te las calces para bajar a la tienda de la esquina, es el primer paso para re­cuperar tu rutina de corredor. Planifica entrena­mientos que parezcan una aventura para recu­perar la emoción de las vacaciones cuando estés de vuelta en casa. Busca un recorrido cerca de un entorno atractivo o recorre zonas animadas de tu ciudad. Una vez que vuelvas a comprobar todo lo que disfrutas al correr será más fácil que retomes los entrenamientos más duros.

4) MOTIVO DEL PARATE: UNA RELACIÓN DE PAREJA

Puede que hayas cambiado los madrugo­nes del sábado por la mañana para salir a entrenar por tranquilos desayunos en pi­jama junto a tu nueva pareja. Eso es per­fecto, a menudo correr deja de ser una prioridad cuando se inicia una nueva re­lación. El truco consiste en aceptar que una de las muchas razones por las que tu pareja te ha elegido es porque gracias a tu costumbre de correr eres una persona fuerte y decidida.

PLAN DE REGRESO: EJERCICIO JUNTOS

Los estudios demuestran que las parejas que hacen ejercicio juntos tienen más probabilidades de cumplir sus objetivos deportivos. Si tu nueva pareja está interesada en probar el running, estupendo. Llévala a correr una distancia corta. Si es posible planifica el recorrido de modo que acabe cerca de vuestra cafetería favorita. Si co­rrer no es lo suyo, planifica un entrenamiento conjunto, aunque diferente. Por ejemplo, puedes correr en cinta mientras tu pareja da una clase de spinning. Además, puedes invitar a tu pareja a las competiciones para que vea en primera persona lo que el deporte significa para ti.

5) MOTIVO DEL PARATE: UNA LESIÓN

Tanto si una periostitis tibial te ha dejado en el dique seco durante dos semanas como si una fractura de estrés te mantiene inactivo durante tres meses, los corredores que vuelven a entrenar después de una lesión necesitan controlar su entusiasmo mientras dejan tiempo para que su cuerpo se recupere por completo. Los que se lesio­nan suelen estar en bastante buena forma, por lo que es comprensible que el parón forzoso en su rutina de entrenamiento sea algo frustrante. Una precipitación excesi­va a la hora de retomar los entrenamientos hace que, con mucha frecuencia, se inten­te volver al mismo nivel al que se inte­rrumpieron.

PLAN DE REGRESO: EMPIEZA DESPACIO

Después de que el médico te permita volver a correr tras una lesión es frecuente regresar con demasiado ímpetu, como si nuestra forma física no hubiese variado un ápice durante el tiempo de obligado reposo. No importa lo bien que te sientas, ve tranquilo, por debajo de tus posibilidades. Debes reajustar tus expectati­vas y frenarte, apaciguar los ánimos. De lo contrario podrías estar dando los pasos para la siguiente lesión, que echaría por tierra toda tu motivación. Cuando regreses después de haber estado lesionado debes realizar entre­namientos más cortos y lentos en superficies planas y blandas, con el fin de ayudar a tu cuerpo a recuperar la fuerza y la resistencia, que es justo lo que necesita en este momento de vuelta a la rutina. Debes hacer pausas ca­minando, no te cortes, y utilizar la regla del 10%: no aumentes el kilometraje semanal más de un 10%.

Fuente:Runner.es