Pablo Ureta a Kona!

Copenhague en el corazón: Lo que no te mata te fortalece!!

La causa de un resultado, de un hecho, de un comportamiento es en general la consecuencia de otro; por lo menos así fue para mí. El ironman de Sud África me motivo, el de Frankfurt me hizo respetar nuevamente la distancia y Copenhague me devolvió la sonrisa.

Muchas veces en el trabajo, en el deporte, en los estudios alcanza un gran esfuerzo para conseguir algo. A mí personalmente siempre me alcanzo con unas buenas semanas de entrenamiento para hacer un buen ironman y clasificar para kona. Con esto no quiero decir que haya sido fácil, fue siempre muy difícil. Sin embargo, este año llegué a Sud África bien entrenado y no alcanzo. No tengo dudas que ese resultado es la causa de mi resultado en el ironman de Copenhague o dicho de otra manera es la consecuencia de mi resultado en Sud África. Porque a veces alcanza con un gran esfuerzo, pero las circunstancias hicieron que busque la excelencia, que cambie, que me prepare mejor, que replanteé cada entrenamiento, la nutrición, el material. No es para nada sencillo cuando uno está acostumbrado a algo pero vale la pena y mucho salir de esa zona de confort para buscar superarse nuevamente.

Fui a Frankfurt a buscar ese resultado por el cual había entrenado tanto, pensé haber hecho todo lo necesario pero el estómago me falló y la carrera fue un infierno. Frankfurt fue una caída muy grande, fue un golpe durísimo y costo mucho levantarse y buscar otro objetivo. Pero dentro de mí sabía que el entrenamiento estaba, que mi cuerpo y mi cabeza podían encontrar la armonía para sacar esa carrera que buscaba tanto. Así que calladito me inscribí para el ironman de Copenhague con una meta, con un sueño: explotar mi potencial y volver una vez más a kona.

Copenhague quedara en mi corazón, quedara en mi memoria para siempre. Sí, porque fue ahí donde me enfrenté a todos los demonios, sí porque fue ahí donde conseguí mi plaza a Hawái: la más difícil de todas las veces que clasifique, y si porque fue ahí en mi ironman número 30 en el que bajé por primera vez las 9 horas!

Hoy ya 10 días después del ironman los recuerdos continúan frescos en mi cabeza.  Copenhague, capital de Dinamarca recibió a los 2600 triatletas con el calor de sus espectadores. Un circuito muy pintoresco en la bici y un maratón en el corazón de la capital danesa. Ciento de miles de espectadores apretados, alentando a cada corredor durante las 4 vueltas hacían el pedestrismo un infierno placentero.

Es increíble que a pesar de que uno se prepare muy bien para una carrera teniendo en cuenta la mayor cantidad de parámetros posibles, siempre existe lugar para los imprevistos y es ahí donde cuesta mucho superarse. No entraré en detalle con cada cosa que me paso… Una penalización muy injusta a los 35 km sumados a un pinchazo alrededor del km 80 me pusieron a prueba, me hicieron saber que si en octubre quería esta en Hawái tendría que dejar absolutamente todo.

La paciencia fue mi virtud, la perseverancia fue mi motor y la clasificación a kona fue mi recompensa.

Las 8 horas 52’ en Copenhague fueron el fruto de 20 años de pasión, de sacrificios de tristezas pero por sobre todo de muchas alegrías. Ahora con la vista en kona donde mi hermano Martin me acompañara y Ezequiel Morales me guiara!

Kona allá vamos!!!

Que alegria, que felicidad!

Por Pablo Ureta

(GENIO!)

Fuente:  http://www.pabloureta.com/