¿Por qué los jamaicanos corren tan rápido?

Una isla nacida para correr. 240 kilómetro de largo y una población que no llega a los 3 millones de habitantes. Una economía que no despega y presupuestos deportivos muy lejanos a las que se pueden encontrar en Europa o Estados Unidos. Una pregunta surgió desde hace una década en el mundo del atletismo: ¿por qué corren tan rápido?

“El terreno donde entrenan las leyendas”. Esto dice el cartel de entrada del MVP Track & Field Club. Uno de los dos importantes centros deportivos que se han creado en el país para implementar entrenamientos de élite entre los corredores. Esto ha permitido dotar de estabilidad a una práctica deportiva muy irregular en décadas anteriores. Ha sido el gobierno, pero también antiguos velocistas y entrenadores los que han invertido para crear unas instalaciones óptimas. En la Universidad Tecnológica de Jamaica o en la UWI Mona Stadium, a las afueras de la capital, continúan entrenando Usain Bolt y el resto de corredores que han ganado medallas en las últimas olimpiadas.

La mayoría de ellos provienen de familias muy humildes, algo común en un país donde se vive con una renta percapita anual de apenas 3500 euros. A estas zonas se acercan ahora entrenadores en busca de jóvenes con cualidades físicas a los que puedan becar. El Gobierno se ha dado cuenta de que el atletismo le reporta grandes beneficios económicos y ha decidido invertir en la capacitación de los más jóvenes. Gracias a estas ayudas, son pocos los chicos que terminan en grandes universidades norteamericanas o inglesas. Y es que desde la primaria se realizan todo tipo de competiciones y se comienza a generar un interés que ha convertido a la velocidad en el segundo deporte del país, solo superado por el cricket.

Bolt provenía de una de esas familias pobres. Ahora, sólo por la marca de publicidad que le viste consigue 10 millones de euros anuales. Durante las tres horas que invierte en la Racers Track Club comparte entrenamiento con los jóvenes que mejores perspectivas tienen en el futuro. Aquí no se fijan tanto en futbolistas o tenistas, aquí quieren ser velocistas.

Algo lógico, incluso desde una perspectiva genética. Muchos especialistas entienden que su éxito se debe al hecho de que los jamaiquinos tienden a tener dos genes importantes que se han relacionado con el rendimiento en velocidad: ACTN3 y ACE. Pero la mayoría de los entrenadores huyen de esta explicación. Creen incluso que la alimentación que se consigue en la isla, basada en frutas, verduras y pescados o el clima en esta zona (una temperatura cálida durante todo el año) son los mejores incentivos que pueden tener sus corredores. La caña de azúcar que mordisquean la mayoría de estos deportistas después de cada fuertísima sesión de entrenamiento que realizan podrían darles la razón.

Un sistema de búsqueda de jóvenes talentos, becas, alimentación y entrenamientos adecuados. Son diversos los factores que permiten a un país con una gran tradición atlética como Jamaica (ha ganado medallas olímpicas desde 1948) continúe con un éxito inigualable para el resto de países con mayor población e inversión. Su equipo olímpico consiguió 12 medallas -4 de ellas de oro- durante Londres 2012. Bajo su lema de “Máxima velocidad y máximo poder” esperan repetir resultados el próximo año en Río de Janeiro para seguir siendo el emblema del deporte y la cultura del país