Las necesidades energéticas de una persona son la cantidad de energía, aportada por los alimentos, equivalente a un gasto energético que permita mantener un peso y una actividad física compatible con una buena salud a largo plazo. A ésto hay que sumarle la energía necesaria para la síntesis de los materiales necesarios cuando el organismo tiene mayores exigencias, como por ejemplo durante el crecimiento, la gestación o la lactancia.

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Gasto metabólico basal (GMB)

Es la cantidad de energía necesaria para mantener los procesos vitales en reposo, después de 12 horas en ayunas. En otras palabras, la energía que consumimos “sin hacer nada”. Un dato interesante es que solamente el corazón, cerebro, riñones e hígado, que suponen apenas el 4% del peso corporal, consumen el 60% de la energía del GMB.

El gasto metabólico basal está directamente relacionado con la masa corporal libre de grasa (masa magra). Puesto que losatletas tienen más masa magra que las personas sedentarias, su gasto metabólico basal será considerablemente mayor.

Termogénesis

La termogénesis es el aumento de la producción de calor como respuesta a estímulos como el frío, miedo, estrés o la exposición a determinados fármacos. No hay que olvidar que la energía se transforma en calor para regular la temperatura del organismo.

Actividad física

El gasto energético para la actividad física es la energía destinada a la contracción muscular. Este gasto representa el 10% del gasto total de energía en personas encamadas, entre el 20 – 40% en personas sedentarias, y más del 50% en personas activas. Como veis, la actividad física aumenta significativamente el gasto energético.

El gasto energético por la actividad física viene determinado por los siguientes factores:

  • Intensidad, duración y frecuencia del ejercicio.
  • Peso corporal: cuanto más alto sea más será el gasto durante la actividad física.
  • Edad: las personas mayores hacen menos ejercicio, y esto unido a que tienen menos masas muscular, tiene como consecuencia que se gaste menos energía.
  • Clima: las condiciones de frío o calor extremo condicionan el mantenimiento de la temperatura corporal y por tanto se consume más energía.

Los deportistas tenemos un gasto sensiblemente mayor de energía que las personas sedentarias, por lo que es importante que cuidemos la alimentación y atendamos a las necesidades de nuestro organismo para tener una vida saludable.