Es más habitual de lo que pensamos que alguien esté sobreentrenado. Es frecuente, sobre todo que ocurra cuando empezamos a correr -o cualquier otro deporte- o en algún momento de nuestra vida deportiva que queremos avanzar demasiado deprisa para nuestro cuerpo.

El sobreentrenamiento se produce al no descansar bien aunque pienses que sí, de manera que queremos abarcar más entrenamientos en un lapso de tiempo en el que el cuerpo no es capaz de asimilar.

¿Cómo detectar el sobreentrenamiento?

El sobreentrenamiento se manifiesta con cansancio constante y fatiga muscular y si no lo detectamos y lo paramos es posible que derive en una lesión. Si te sentís así y sospechás que podés estar sobreentrenando hay pequeños trucos para detectarlo rápidamente.

Truco número 1

Sentáte en un sillón y tomáte las pulsaciones. Levantate rápidamente sin dejar de tomárte las pulsaciones. ¿Subieron en más de veinte? Si es así es muy probable que estés sobreentrenando, suspendé algún entrenamiento de la semana, añadí más descansos o no te cargues tanto los entrenamientos, que te sean más llevaderos, con menos esfuerzo.

Truco número 2

Este es mucho más fiable pero necesitamos llevar un seguimiento, un archivo o historial, de las pulsaciones que tenemos en reposo. Cada día anotálas, nada más despertarte, ni salgas de la cama. Tras esto, si sospechás que podés estar sobreentrenado no tenés más que tomarte las pulsaciones en reposo también esos días. Si son claramente más altas que el archivo de tus pulsaciones, es que estás sobreentrenado.

Ya lo sabés, para hacer una mejor marca y superarte  no necesariamente tenés que entrenar más, acordáte que gran parte del progreso se consigue descansando bien y, por supuesto, evitando el sobreentrenamiento.