¿Es mejor utilizar la frecuencia cardíaca o medidor de potencia para la bicicleta? La respuesta no es cualquiera de las dos.

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Si un atleta está entrenando para un 70.3 (1.9 swim/90 bike/21 run) o Full IM (3.8 swim/180 bike/42 kms. run), la mayor parte del programa de entrenamiento del atleta debe consistir sobre todo en entrenamientos aeróbicos. La única manera de saber si estás en una zona de entrenamiento aeróbico es por las zonas de frecuencia cardíaca pre-determinados. Algunos entrenadores, sin embargo, deciden establecer estas zonas utilizando un medidor de potencia. En teoría, esto puede funcionar, pero también puede ser una receta para forzar al atleta a entrenar demasiado duro.

Cuando se utiliza solamente el medidor de potencia, es difícil determinar exactamente la cantidad de estrés que un atleta está soportando en un momento dado. El estrés es un factor esencial en la determinación de lo que es mejor para un atleta en un día determinado. El mejor indicador de estrés es el corazón. La frecuencia cardíaca se ve afectada por la deshidratación, la temperatura, la falta de sueño y la comida que comemos – básicamente todo-.

Entonces, es vital una medida que pueda considerar todos estos factores, ya que son cruciales para asegurar que los atletas puedan evitar el sobreentrenamiento y el agotamiento.

Un medidor de potencia es una gran manera de medir la progresión. Dado que el rendimiento puede variar día a día, los atletas deben usar un medidor de potencia como una herramienta para medir una salida dada en comparación con una frecuencia cardíaca específica, a continuación, comparar esto con una sesión de ejercicios anteriores al mismo ritmo cardíaco.

Por ejemplo: si un atleta tiene capacidad para generar 150 watts en la bicicleta en el comienzo de la temporada en zona cardíaca 1, y un mes después, genera 160 watts en ese mismo ritmo cardíaco, entonces estamos viendo un progreso.  Algunos días la fatiga será fijada en el, junto con otros factores de estrés, y para generar esos 150 y 160 watts quizás fuercen al atleta a entrar en una zona de ritmo cardíaco 2 o 3. Si este es el caso, el atleta usando la potencia y la frecuencia cardíaca sabrá reducir la velocidad para volver a un esfuerzo aeróbico (es decir, la zona 1).

Hay veces, sin embargo, donde el uso del medidor de potencia será beneficioso como el principal estándar de medición. A medida que el atleta se acerca al evento para el cual se está preparando, y realiza algunos entenos centrados únicamente en la potencia es una buena oportunidad para ver donde estamos con nuestro ritmo cardíaco frente a un esfuerzo sólido.

Esto ayudará a proporcionar directrices necesarias para día de la carrera.

En general, un medidor de potencia es una herramienta poderosa, pero es mejor si lo usás junto con el medidor de ritmo cardíaco.