Un español contra lo imposible: bajar las dos horas en maratón

Marc Roig trabaja en Etiopía, junto a Gebreselassie y Bekele, en un proyecto científico para romper esa barrera en menos de cinco años

El equipo Sky y el Oregon Project de Nike son los espejos donde mirarse. En este caso, el dinero lo pone el agente Jos Hermans

Menudo objetivo. Superar el mayor desafío deportivo que el hombre ha creado: acabar un maratón en menos de dos horas. Menuda plantilla. Como director del proyecto, el mejor fondista de la historia, Haile Gebreselassie y, como primer empleado, uno de los dos más rápidos de este siglo, Kenenisa Bekele. Menudo lugar. El valle del Rift, Etiopía, la región más adecuada para correr por altitud, tradición y genes de sus vecinos. Menudo método. Entregar al joven con más talento todos los ingenios que la ciencia ha concebido en materias como genética, biomecánica, analítica o nutrición. Menudo plazo. Como máximo, cinco años: como el récord actual es 2h2m57s, (Dennis Kimetto, en Berlín 2014), se deben recortar 35 segundos por temporada.

En fin, menudo sueño. Hiperbólico, improbable. Lo concibió el agente holandésJos Hermans, propietario de Global Sports Communications, empresa que representa a más de 100 atletas, y lo prolongó el investigador británico Yannis Pitsiladis, catedrático de la Universidad de Brighton, una eminencia en innovación deportiva. Con el ejemplo del vanguardista equipo Sky en el ciclismo, bautizaron la quimera como Project Sub2 y empezaron a buscar ayuda. «¿Quieres colaborar con los mejores atletas del mundo? ¿Quieres trabajar en el extranjero? #sub2», preguntaron en Twitter y, entre muchos otros, respondió un maratoniano español de 31 años, Marc Roig, que, cosas de una biografía singular (ver apoyo), vivía en Kenia, a 1.500 kilómetros de Adís Abeba.

«Es posible bajar de dos horas a medio plazo, lo creo de veras. El ser humano no está tan lejos, hay muchos avances que explorar, pero hay que ir paso a paso», anuncia a EL MUNDO entre cortes telefónicas desde la capital etíope, donde llegó el pasado julio y pasará un año entero. Como licenciado en Fisioterapia, su única responsabilidad es recuperar a Bekele de la lesión en el tendón de Aquiles que sufrió en enero, pero sus piernas le permiten ir más allá. «Voy a entrenar con él y así estudio las molestias que tiene durante las sesiones. Eso sí, a veces no hay quien le siga», comenta y, aunque se guarda secretos (no quiere desvelar los nombres de los jóvenes que ya entrenan con el etíope ni cuándo será su reaparición), descubre las fases que tendrá el plan.

«Nadie piensa que Kenenisa será quien baje de las dos horas. Él nos sirve como prueba, es la mejor cobaya de la historia. Si conseguimos que vuelva a ganar grandes maratones, a sus 33 años, tras dos cursos de parón, nos demostraremos que vamos por el camino correcto», comenta Roig, que comparte organigrama con otros cuatro especialistas, define su nueva ciudad como «europea, un lugar donde, pese al caos, puedes mantener tu estilo de vida» y detalla experimentos ya realizados: «Este verano, Kenenisa estuvo dos semanas en Reino Unido y se sometió a varios estudios exhaustivos. Ahora tiene pautado exactamente cómo debe tratar su dolencia, qué entrenamientos debe realizar, cuántos horas dormir, qué comer y en qué cantidad… Eso sí, aunque pudieron observar pequeños errores biomecánicos, con su historial no se atrevieron a modificarle la zancada».

«El objetivo es ultraprofesionalizar el atletismo en Etiopía. Como está haciendo Nike en Estados Unidos con Alberto Salazar y Mo Farah. Ahora los recursos son limitados, pero aumentarán. Después de esta primera fase, intentaremos fichar a las mejores promesas del atletismo, corredores locales y extranjeros, y darles todos los medios para que logren el reto», expone el español, que acepta que lo lógico sería que el deseo tardara en consumarse (las matemáticas indican que, con la actual progresión, será en 2028), aunque éste ya le ha robado otro anhelo: acudir a los Juegos de Río 2016. «Mi trabajo ahora es acompañar siempre a Kenenisa. Si él viaja a alguna carrera, quizá corra yo también, pero no tengo tiempo para prepararme un maratón e intentar hacer la exigente marca mínima», finaliza.