Un triatleta en pausa

Si bien no nado hace un año, ni pedaleo hace casi 6 meses, aún me considero un triatleta.

No extraño esas largas rodadas, ni correr de un lado al otro haciendo malabares con el tiempo; tampoco extraño llegar con olor a cloro a la oficina los Lunes, Miercoles y Viernes; mucho menos que me “reten en casa” porque llego tarde o porque estoy cansado.

Y aunque no extrañe nada de todo eso, siento que ya voy a volver, porque lo que realmente me hace falta es la adrenalina de llegar a la zona de transición a guardar y acomodar mis cosas; prepara la bicicleta y poner en posición los pedales atados con una banda elástica, pegar los geles con cinta al frame y vaselina en la zapatillas para que los pies pasen derecho.

Me hace falta la sensación de tocar el agua a las 7 de la mañana previo a la carrera, incluso hacer pis adentro del neoprene -lo hacemos casi todos-.

Pero lo que más extraña este triatleta en pausa, es cruzar un FINISH LINE.

Escuchar la música cuando todavía no ves el arco de llegada, escuchar la voz del anunciador cuando canta tu número, nombre y algunas veces tu ciudad. Sentarme y comerme un pedazo de pizza junto a otros atletas que no conozco a escuchar lo dura que fue la carrera o el tiempo que venían a buscar pero casi siempre por algún motivo no pudieron alcanzarlo.

Y aunque esta pausa se tomó más de lo que había previsto, miro el calendario de carreras IM para saber cuando y cual será la próxima.

Creo que sé cual será la próxima….pero no se cuando.

Autor: Gonzalo Gamen, editor @triatloners