En 1977, James Earl Ray, el asesino de Martin Luther King, escapó de la penitenciaría de Brushy Mountain State, pero quedó en manos de un terreno inhóspito, lleno de colinas de frondosa vegetación.

El parque de Frozen Head, que rodea la hoy clausurada cárcel, al este de Tennessee, fue un laberinto para Ray, capturado 54 horas después de su evasión. En ese tiempo sólo había podido alejarse 14 kilómetros.