Correr nos lleva a todas partes, por las ciudades, por el barro de las montañas, por nuestro barrio, incluso por lugares que no conocíamos. Corremos corto, corremos fondo.

Pasadas, subidas, bajadas. Correr nos hace sentir vivos. Nos empuja a nuestro límite. Solos o con amigos, pero corriendo todos pertenecemos a la misma comunidad.